¡De rodillas ante el IMSS! La humillante realidad que desmiente el “sistema de salud superior al de Dinamarca”
De rodillas en el IMSS: ancianos se hincan para ser atendidos en Tapachula
Chiapas.- Un video que no necesita edición para indignar: adultos mayores y pacientes en el Hospital General de Zona No. 1 “Nueva Frontera”, del IMSS en Tapachula, Chiapas, arrodillados en el piso para poder hablar por ventanillas absurdamente bajas. No es un meme. Es la atención “digna” que reciben los derechohabientes que toda su vida cotizaron.
Las imágenes se viralizaron el 29 de mayo de 2026 y muestran la crudeza: gente enferma o de la tercera edad obligada a hincarse para entregar un papel o preguntar por una cita. El IMSS Chiapas respondió con el clásico manual: “las imágenes están fuera de contexto”, “fueron diseñadas para personas con y sin discapacidad” y, por supuesto, “ya están en revisión para adecuarlas”. Traducción: sí, están mal hechas, pero nos hacemos los sorprendidos.
Este bochorno no es aislado. Apenas un día antes, trabajadores del Hospital Materno Infantil de Mexicali denunciaron falta de medicamentos, insumos, ropa hospitalaria, personal especializado y elevadores descompuestos que obligan a bajar pacientes por rampas. El contraste es brutal con las promesas de Andrés Manuel López Obrador, quien repetía sin sonrojarse que el sistema de salud mexicano ya era “mejor que el de Dinamarca”.
La pregunta incómoda es obligada: ¿dónde quedó todo ese dinero destinado al IMSS-Bienestar? ¿Cómo es posible que en 2026, tras años de supuesta transformación, sigamos viendo fallas tan elementales como ventanillas mal diseñadas o carencias básicas en hospitales? No se trata solo de un error de arquitectura. Es el símbolo de una negligencia crónica: se prioriza el discurso y la foto, pero el usuario —especialmente el pobre, el anciano, el de provincia— termina arrodillado, literal y figuradamente.
Chiapas no es un caso excepcional. Es la punta del iceberg de un sistema que promete universalidad y entrega humillación. Mientras tanto, los responsables emiten comunicados tibios y prometen “revisar”. Los pacientes, mientras, siguen esperando de rodillas.
La dignidad no se mendiga. Se exige. Y el IMSS, una vez más, está en deuda con la gente que lo paga.




