¿Defendiendo al narco o a la soberanía? El circo de la FGR ante la captura de El Mayo Zambada expone lo peor del gobierno
FGR acusa al FBI de “secuestro ilegal” de El Mayo Zambada y abre siete carpetas contra EU
CDMX.- La Fiscalía General de la República (FGR), encabezada por Ernestina Godoy, abrió siete carpetas de investigación contra el operativo estadounidense que capturó a Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024. Acusan al FBI de actuar de forma ilegal, impedir el acceso al avión y proporcionar “datos falsos”. Incluso señalan al exembajador Ken Salazar por supuesta falta a la buena fe internacional.
Hasta aquí, todo suena a enérgica defensa de la soberanía. Pero el relato se desmorona solo. La misma FGR reconoce que identificó al piloto que trasladó a El Mayo: fue deportado de EU, siguió delinquiendo en México, fue detenido nuevamente por portación de armas y, pese a todo, fue entregado de vuelta a Estados Unidos bajo “Ley de Seguridad Nacional”. ¿Cómo se explica que un supuesto cómplice clave termine en manos de quien supuestamente violó la ley? La contradicción es tan burda que ni los más fieles defensores del oficialismo logran disimularla.
Mientras tanto, Claudia Sheinbaum y el propio gobierno repiten el mantra de la “injuria” extranjera. Salazar respondió con sequedad: “No era nuestro avión, no era nuestro piloto y no era nuestra operación”. Y confirmó que informó al gobierno mexicano sobre las detenciones de Zambada y Guzmán López. La versión oficial mexicana cambia según le conviene: un día Salazar miente, al siguiente su palabra vale para desviar el foco.
El fondo incómodo
Este escándalo llega mientras México sigue hundido en más de 130 mil desaparecidos, fosas clandestinas y regiones enteras bajo control del crimen organizado. La FGR, que no logra resultados contra los capos locales ni esclarece el asesinato de Melesio Cuén (vinculado al mismo caso), ahora gasta energía en confrontar a EU por haber sacado de circulación a uno de los narcos más buscados del mundo.
La crítica es dura porque es necesaria: en lugar de celebrar que un capo con décadas de impunidad esté tras las rejas en EU, el gobierno mexicano parece más preocupado por proteger el relato de que “no hay colusión” y por tapar posibles complicidades internas. La extradición solicitada por México fue rechazada porque EU ya lo procesa. ¿Y aquí? Carpetas, discursos y silencio sobre los funcionarios señalados.
Este episodio no defiende soberanía. Expone un gobierno que, ante la ineficacia crónica contra el narco, prefiere victimizarse ante el vecino que le hace el trabajo sucio. Mientras los mexicanos pagan con sangre y extorsiones el precio de esta supuesta “cuarta transformación”, la FGR y Palacio arman conferencias para defender lo indefendible.
La soberanía real se construye con Estado de derecho y resultados, no con carpetas que nadie cree y acusaciones que se caen solas. Hasta ahora, solo queda el ridículo internacional y la certeza de que, para este gobierno, algunos narcos pesan más que las víctimas.




