CDMX.- Durante la comparecencia del secretario de Educación, Mario Delgado, en la Cámara de Diputados este 29 de octubre, el diputado de Movimiento Ciudadano Alfonso Vidales le recordó el respaldo público que, como dirigente nacional de Morena, le dio a Guadalupe Taddei en mayo de 2023, cuando ella asumió la presidencia del INE. En aquel momento, la dirigencia guinda emitió un “voto de confianza” a la entonces nueva consejera. Hoy, entre interrupciones, gritos de apoyo del oficialismo y llamados al orden, Delgado respondió que el nombramiento salió de una tómbola acordada por los partidos y que “en nuestro movimiento no necesitamos funcionarios a modo”. El chiste se cuenta solo: el mismo hombre que respaldó a Taddei ahora se deslinda mientras el organismo electoral se tambalea.
El contexto no es menor. Taddei renunció hace apenas unos días, acorralada por una cascada de revelaciones sobre presuntos conflictos de interés, vínculos personales y familiares con proveedores de material electoral (entre ellos José Alfredo Hernández Casillas y empresas como Cajas Graf y Corporativo ZEG), y contratos por cientos de millones. La Auditoría Superior de la Federación abrió investigación de oficio; el Órgano Interno de Control del INE tiene abiertos decenas de expedientes que involucran a funcionarios y empresas; y un consejero del propio Instituto, Arturo Castillo, reconoció que la red podría configurar delitos como enriquecimiento ilícito y abuso de funciones. Mientras tanto, familiares de Taddei siguen ocupando cargos en gobiernos de Morena, como en Sonora.
Lo que se vio en San Lázaro no fue un simple intercambio parlamentario: fue la exhibición del doble discurso habitual de la 4T. Avalan perfiles “íntegros” cuando les conviene y, en cuanto estalla el escándalo, lavan manos, culpan a la tómbola y aseguran que no necesitan cómplices. El daño a la credibilidad del INE —en vísperas de procesos electorales— es real y medible. Las investigaciones avanzan en el papel, pero la impunidad política sigue intacta: nadie asume responsabilidad por haber impulsado a quien ahora se investiga por el manejo de recursos públicos. El pueblo que “siempre gana limpio en las urnas”, según Delgado, es el mismo que termina pagando la factura de estas redes.
Discusión sobre este post
Sin posts



