¡Descarada prioridad: Buques cargados de ayuda a la dictadura cubana mientras madres en Jalisco excavan con palas prestadas!
¡Hipocresía oficial: Millones a dictaduras extranjeras, cero apoyo a familias en Jalisco que financian sus propias búsquedas de desaparecidos!
Jalisco.- En Jalisco, donde se registran más de 16 mil desaparecidos –el estado líder nacional en esta tragedia–, el colectivo Guerreros Buscadores lanzó un llamado desesperado por donaciones en especie: palas, botas, machetes, bloqueador solar y gasolina para seguir rastreando a sus seres queridos. Solo en las últimas semanas, este grupo de familias ha desenterrado cientos de restos en fosas clandestinas, como las 456 bolsas halladas cerca del estadio Akron, sede del Mundial 2026, o en el rancho Izaguirre en Teuchitlán, donde la Fiscalía estatal y el Instituto de Ciencias Forenses fueron señalados por omisiones graves por la CNDH. Ante la inacción oficial, estas madres y padres se convierten en detectives y sepultureros, financiando búsquedas con colectas públicas mientras el crimen organizado sigue operando impune.
Pero el colmo es la doble moral del gobierno federal: mientras Claudia Sheinbaum reafirma solidaridad con regímenes como el de Venezuela y Cuba –rechazando intervenciones de EE.UU. y enviando apoyos diplomáticos–, y su antecesor AMLO destinaba millonarios subsidios a la dictadura cubana en medio de crisis internas, aquí en México ignoran a su propia gente. ¿Dónde está el presupuesto para equipar búsquedas masivas o investigar fosas? Nada. Prefieren inyectar recursos públicos a aliados autoritarios en el extranjero, mientras piden votos a familias destrozadas que luego abandonan a su suerte. Es una traición flagrante: cooperan con opresores foráneos, pero para los mexicanos que claman justicia, ni una pala oficial.
Esta brecha grita cinismo: apenas hace unos días AMLO pedía donativos para Cuba y decenas de políticos morenistas –sin dudarlo ni un segundo– soltaron donativos sustanciosos de su bolsillo o de fondos opacos, demostrando que sobran millones para fraternidad selectiva con tiranos, pero para las familias mexicanas que claman justicia en su propio suelo, ni un peso del erario.
Esta indiferencia no es error, es política deliberada. Mientras el erario se gasta en gestos internacionales que disfrazan afinidades ideológicas, Jalisco acumula hallazgos macabros sin que el gobierno mueva un dedo más allá de discursos vacíos. Las familias de desaparecidos merecen más; exigen un Estado que priorice vidas mexicanas sobre alianzas con tiranos. Si no cambian, el voto que mendigaron se convertirá en repudio eterno.




