Detención del Padre Chilo: ¿Héroe o depredador en las sombras de Tabasco?
La Fiscalía de Tabasco aprehendió al sacerdote Isidro "N", conocido como Padre Chilo, tras una denuncia por pederastia en Huimanguillo
Tabasco.- En un giro que sacude a la comunidad católica de Huimanguillo, Tabasco, la Fiscalía General del Estado detuvo al sacerdote Isidro "N", mejor conocido como el "Padre Chilo", por presuntos abusos sexuales contra menores. La aprehensión se ejecutó tras una denuncia formal que desencadenó una investigación exhaustiva, culminando en una orden de captura emitida por un juez. Antes de su detención, amigos y familiares lo reportaron como desaparecido en redes sociales, lo que generó alarma en la región donde era visto como un aliado en la lucha contra las adicciones juveniles.
El Padre Chilo, párroco en el poblado Francisco Rueda, había ganado popularidad por su labor social: en abril de 2025, la organización La Pelota que Rebota A.C. lo describió como un "fuerte aliado" en programas contra las drogas, y en octubre del año anterior celebró públicamente la elección de la primera presidenta municipal de Huimanguillo. Sin embargo, esta imagen contrasta con las graves acusaciones de pederastia, un delito que en México ha salpicado repetidamente a la Iglesia católica —recordemos el escándalo de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, cuyas víctimas tardaron décadas en obtener justicia—. Fuentes locales confirman la detención, pero hasta ahora no hay detalles sobre las víctimas o evidencias específicas, lo que invita a la cautela: la presunción de inocencia debe prevalecer, aunque la Fiscalía urge evitar rumores que revictimicen a los afectados.
Este caso resalta un patrón preocupante en Tabasco, donde la Fiscalía ha procesado abusos clericales en el pasado, como el de 2023 en Paraíso. Más allá de lo individual, expone la tensión entre la fe comunitaria y responsabilidad institucional: ¿Cuánto más se tolerará el silencio en nombre de la reputación eclesial? La justicia tabasqueña tiene ahora la palabra, pero la sociedad exige transparencia para romper ciclos de impunidad.