¡Dinastía López en modo lujo! Hijo de AMLO disfrutan filetes con oro mientras ignoran la austeridad que predicó su padre
Hijo de AMLO, Jesús Ernesto López Muller, asiste a inauguración de Nusr-Et Steakhouse de Salt Bae en el St. Regis CDMX
CDMX.- En menos de 48 horas, dos hijos de Andrés Manuel López Obrador volvieron a recordarnos por qué la “austeridad republicana” siempre fue un eslogan para los demás.
Jesús Ernesto López Muller —el famoso “Chocoflan” de las redes— apareció en las historias de Salt Bae durante la inauguración privada del Nusr-Et Steakhouse en el St. Regis de Ciudad de México. Filetes bañados en oro comestible, cortes que superan los 4 mil pesos y un ambiente de lujo extremo que el chef turco presume a todo el mundo. Las imágenes no las sacó un paparazzi: las subió el propio Nusret Gökçe.
Mientras tanto, su hermano Andrés Manuel López Beltrán (“Andy”) publicaba una foto con su padre y escribía, sin sonrojarse: “Soy hijo de quienes aman y lucharon por el pueblo”. Aspira a diputado federal por Tabasco. El cinismo tiene rostro y se llama dinastía.
El contraste es brutal y verificable. Claudia Sheinbaum sigue repitiendo que “primero los pobres” y que hay que comer frijoles con arroz. AMLO pasó seis años presumiendo que solo llevaba 200 pesos en la cartera y que sus hijos vivían con austeridad franciscana. Hoy uno de ellos se da la vida de jeque en un restaurante donde un solo plato cuesta más que el salario mínimo de varios meses. Y el otro se cuelga del apellido para entrar al Congreso.
No es envidia. Es hartazgo.
Porque este no es un “joven que tiene dinero”. Es el hijo del hombre que construyó su narrativa política sobre el odio a los “fifís”, los “neoliberales” y los privilegios. El mismo que prometió acabar con la corrupción y la opulencia de la élite. Resulta que la nueva élite son ellos.
Salt Bae ya es tendencia mundial por sus precios absurdos y su show de salero. En México se convirtió en el símbolo perfecto de lo que la 4T siempre negó: que sus líderes y sus familias viven exactamente como aquellos a los que decían combatir.
Primero los pobres… de la familia López. El resto que siga con sus frijoles.
Y luego se preguntan por qué México está harto.








