Diputada de Morena pinta el dedo medio a ciclista tras pasarse el rojo con patrulla abriendo paso
Diputada de Morena exhibida en video: pasa semáforo en rojo y hace seña obscena a ciclista
CDMX.- En un video que se viralizó en redes sociales, la diputada local de Morena en la CDMX, Diana Sánchez Barrios, fue captada pasando un semáforo en rojo en la alcaldía Benito Juárez, escoltada por una patrulla que obligó a un ciclista a salirse de su carril. La legisladora, en su camioneta blindada, respondió al ser grabada con una seña obscena, un gesto dedo que resume la arrogancia de quien se siente por encima de la ley. Este incidente, ha generado miles de reacciones en X y TikTok, donde usuarios la tildan de “naca con poder”, destacando cómo ignora las normas viales que predica su partido.
Sánchez Barrios, conocida por su liderazgo en la Bancada de la Transformación y por ser víctima de un atentado en 2024 donde recibió cinco disparos, justificó su actuar alegando “defensa propia” y temor por su seguridad. Fuentes confirman que cuenta con escolta oficial debido a ese ataque sin resolver, pero esto no excusa el abuso: ¿por qué una servidora pública usa recursos policiales para atropellar derechos ciudadanos? En entrevistas, como la publicada en YouTube, insiste en que el semáforo estaba en verde y que se sintió acosada, pero el video evidencia lo contrario, si realmente percibía a esa persona como un posible agresor, la reacción lógica de alguien en pánico genuino sería evitar el conflicto, acelerar para alejarse o pedir ayuda a la escolta que la acompaña... no girarse y pintarle el dedo medio con toda la calma y provocación del mundo, revelando una victimización conveniente para evadir responsabilidades.
Este escándalo expone la hipocresía de Morena: un partido que presume austeridad republicana, pero permite que sus figuras transiten como reyes feudales, pisoteando a la gente común. Sánchez Barrios no es la excepción; es el síntoma de un sistema donde el poder corrompe y las excusas abundan. Urge una investigación real, no más discursos vacíos, o seguiremos en una ciudad donde los privilegiados aceleran mientras los demás frenan en rojo.



