Disney pierde 170 millones en Blanca Nieves: El remake live-action se convierte en uno de los mayores desastres de la Casa del Ratón
Disney revela pérdidas millonarias en su remake de Blancanieves: cerca de 170 millones de dólares en taquilla
EU.- Disney acaba de revelar un golpe brutal en sus finanzas con la versión live-action de Blanca Nieves, dirigida por Marc Webb y protagonizada por Rachel Zegler. Según el informe anual de la compañía, el filme costó 336.5 millones de dólares en producción, superando el presupuesto por un incendio en los sets de Pinewood Studios y reshoots extensos. Tras un reembolso gubernamental británico de 64.9 millones, el neto quedó en 271.6 millones, pero las taquillas solo recaudaron 205.7 millones globales, dejando una pérdida de unos 168.7 millones solo en box office. Es el quinto remake live-action con peores números de Disney, por debajo incluso de Mulan o Christopher Robin, sin contar ingresos por mercancía o streaming que podrían mitigar el daño.
Las controversias no ayudaron: Zegler criticó públicamente el cuento original de 1937 como “anticuado”, llamando al príncipe un “acosador”, lo que alienó a fans tradicionales. El tráiler, con enanos generados por CGI, acumuló más de un millón de dislikes en YouTube, y sus posts en redes sobre “Free Palestine” y contra Trump y sus seguidores generaron backlash masivo. Fuentes como Variety y The Hollywood Reporter confirman que estas declaraciones obligaron al productor Marc Platt a intervenir, pero el daño estaba hecho. En redes, usuarios destacan cómo el enfoque “woke” y la actitud de la estrella ahuyentaron a la audiencia, reflejando un patrón en remakes recientes como La Sirenita.
Este fracaso comercial subraya el riesgo de Disney al modernizar clásicos sin equilibrar nostalgia y agenda social: mientras La Bella y la Bestia (2017) recaudó 1.3 billones respetando el original, Blanca Nieves (Snow White) parece víctima de un guion reescrito por Greta Gerwig que priorizó empoderamiento sobre encanto. Con un opening 13% por debajo de lo proyectado, queda claro que el público vota con la billetera, y Disney podría repensar su fórmula antes de más pérdidas millonarias.



