Tabasco.- La madrugada de este jueves 1 de octubre, vecinos de Paraíso, Tabasco, grabaron una columna de humo sobre el complejo de Dos Bocas. La versión de Pemex: un evento operativo en la Batería de Separación Litoral, de la Terminal Marítima, obligó a mandar gas de forma controlada al quemador para no cerrar pozos de la Región Marina Suroeste. El sobrecalentamiento prendió el pastizal seco de alrededor. Bomberos de la propia terminal lo apagaron. Sin lesionados, sin daños a instalaciones y con operaciones en marcha, según la empresa.
Horas más tarde Pemex afinó el deslinde: el conato “está controlado y es ajeno a las instalaciones de la Refinería Olmeca”, que “opera con normalidad”. El juego de palabras es el de siempre. El fuego no estuvo dentro de las plantas de proceso de la Olmeca, pero sí en una instalación de Pemex, junto a un quemador de seguridad, provocado por una maniobra de la propia petrolera. Llamarlo pastizal no borra el humo que vieron los pobladores ni el historial de conatos, incendios y fallas operativas que Dos Bocas arrastra en 2026.
La obra estrella de la autosuficiencia energética sigue funcionando a base de comunicados. Cada vez que sale fuego, la respuesta oficial es la misma: no pasó en la refinería, no hubo heridos, todo sigue normal. El problema no es solo el conato de este jueves. Es que un complejo vendido como símbolo de soberanía ya no puede salir en las noticias sin que la primera reacción de Pemex sea minimizar el lugar del incendio.
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