Dos estudiantes asesinadas y la Gobernadora responde: “¡Oportunismo político!” ¿en serio?
La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, califica de “oportunismo político” las protestas por los feminicidios de las estudiantes Kimberly Ramos y Karol Toledo
Morelos.- La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, de Morena, ha desatado indignación al calificar de “oportunismo político” las protestas por los feminicidios de Kimberly Ramos y Karol Toledo, dos estudiantes de 18 años de la UAEM. Kimberly desapareció el 3 de marzo dentro del campus universitario y fue hallada sin vida dos días después, con un sospechoso detenido por la Fiscalía; Karol fue asesinada en circunstancias similares poco antes. En lugar de asumir la crisis de seguridad que azota al estado –con Morelos entre los más violentos por violencia de género, según reportes de la Secretaría de Seguridad Pública–, la mandataria opta por victimizarse y desviar la atención, ignorando que estas muertes son el pico de una ola de impunidad que no surgió ayer.
Esta respuesta no es aislada: en conferencias recientes, González Saravia ha reiterado su “solidaridad” con las familias y prometido justicia, pero sus acciones revelan una desconexión brutal. Mientras estudiantes marchan exigiendo protocolos reales de seguridad –como el Plan Integral Universitario que apenas se presentó–, la gobernadora reduce el clamor a maniobras electorales, justo tras el 8M, donde miles denunciaron la ineficacia gubernamental. Fuentes destacan que esta es su primera gran crisis de género, superando incluso los peores momentos de Cuauhtémoc Blanco, y advierten de posibles intentos de capitalización política, pero eso no excusa minimizar una “crisis humanitaria” real.
Basta ya de excusas: acusar oportunismo es una bofetada a las víctimas y a un estado asediado por cárteles y complicidades. Si González Saravia no asume su fracaso en brindar seguridad –con mesas de coordinación ahora “permanentes” por presión social–, su mandato será recordado no por sororidad, sino por cinismo. Morelos merece líderes que actúen, no que descalifiquen.



