CDMX.- En su segundo informe, Claudia Sheinbaum vendió un sistema de salud ya resuelto: Rutas de la Salud habrían repartido 2 mil millones de piezas a IMSS-Bienestar, “ningún hospital que atiende cáncer carece de medicamentos”, Salud Casa por Casa sumaría 20 mil profesionales y más de 23 millones de visitas, y entre septiembre y diciembre se “implementarían” más de 12 mil consultorios. El dato de las visitas encaja con los comunicados oficiales de Bienestar, que en agosto hablaban de cerca de 25 millones de atenciones domiciliarias. Lo que no encaja es el salto del discurso a la clínica.
El propio subsecretario Eduardo Clark reconoció en abril que el desabasto se concentraba en IMSS-Bienestar y que, medido por receta surtida, rondaba 20% en centros de salud. En agosto, Proceso documentó el recorte del catálogo —de 2 mil 753 a 1 mil 929 claves, y 871 en hospitales de segundo nivel— que obliga al médico a recetar lo que hay, no lo que el paciente necesita. Legisladores de Coahuila y organizaciones de pacientes oncológicos siguen denunciando faltantes de fármacos como anastrozol; la presidenta ya había minimizado el problema diciendo que “si acaso falta uno o dos”. Garantizar abasto “histórico” en 56 unidades monitorizadas no es lo mismo que afirmar, sin auditoría independiente, que ningún hospital oncológico está desnudo.
Lo de los 12 mil consultorios es otro truco de calendario: el decreto y la Secretaría de Salud fijan su operación para enero de 2027; septiembre abre comités y convocatoria, no consultorios funcionando. Visitar al abuelo en casa no sustituye especialista, quimio continua ni un catálogo recortado. Mientras Palacio Nacional cuenta piezas movidas, el mostrador sigue siendo el único lugar donde se verifica si el informe cura o solo se celebra.
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