Durazo “da la cara” en un hospital que ya no debería operar: la farsa de las visitas mientras el ISSSTE se derrumba en Hermosillo
Durazo da la cara a trabajadores del ISSSTE en Hermosillo que exigen nuevo hospital
Sonora.- Trabajadores del Hospital General “Dr. Fernando Ocaranza” del ISSSTE en Hermosillo, Sonora, bloquearon este lunes el bulevar Morelos y confrontaron directamente al gobernador Alfonso Durazo. Exigen la construcción de un nuevo nosocomio porque el actual es, según ellos, una “bomba de tiempo”: desabasto de medicamentos, elevadores fuera de servicio, infraestructura obsoleta y, sobre todo, fallas persistentes en el aire acondicionado en plena ola de calor superior a 40 °C.
Durazo apareció dos veces. Primero recorrió las instalaciones el domingo 14 de junio, recibió un pliego de peticiones y prometió gestionar ante el ISSSTE federal. Regresó el lunes entre gritos de “Claudia, escucha, Sonora está en la lucha”, declaró “aquí estoy dando la cara” y anunció que se reunirá con subsecretarios del instituto para avanzar en la construcción de un nuevo hospital “a mediano plazo”. Tras el encuentro, los manifestantes levantaron el bloqueo.
Lo que dicen los hechos, no las visitas
El ISSSTE emitió un comunicado oficial asegurando que reparó de forma integral los sistemas de climatización, que ya operan los equipos chiller y que el hospital mantiene atención normal (algunas cirugías programadas fueron referidas). Los trabajadores desmintieron eso en la cara del gobernador: las condiciones siguen siendo inhumanas y los “parches” no resuelven el fondo.
No es nuevo. Denuncias por falta de aire acondicionado, elevadores, equipamiento y medicamentos se acumulan desde hace meses —incluso años—. En enero de 2026, el propio director del ISSSTE, Martí Batres, anunció que ya tenían terreno donado por el gobierno de Sonora (aceptado formalmente por la Junta Directiva en diciembre de 2025) y que se construiría un nuevo hospital durante el sexenio de Claudia Sheinbaum. A junio de 2026, cero obra iniciada. Solo promesas.
Esta escena resume el modus operandi de la 4T en salud: centralización federal que no da abasto, mantenimiento deficiente crónico y una narrativa de “transformación” que choca con la realidad de hospitales que ya no cumplen normas básicas de Protección Civil. Durazo, gobernador morenista, se presenta como gestor y “da la cara”, pero el problema es federal (ISSSTE depende directamente de Batres y de la Presidencia). Es un juego de pelotita: el estado dice “no es mi competencia”, la federación emite comunicados triunfalistas y los pacientes y trabajadores pagan las consecuencias.
¿Cuántas visitas más y cuántos comunicados de “ya se arregló” se necesitan para admitir que el modelo actual no funciona? El nuevo hospital se habla desde hace más de dos décadas; el terreno lleva meses disponible y sigue sin concretarse. Mientras tanto, en pleno verano sonorense, cirugías se suspenden o se hacen en condiciones indignas, los derechohabientes (trabajadores federales y pensionados) sufren y el sistema sigue operando como si nada.
Dar la cara está bien para las cámaras. Resolver el problema estructural —con recursos reales, mantenimiento serio y obra que no se quede en anuncio— es otra cosa. Sonora, como el resto del país, ya no se conforma con gestos. Exige resultados o que asuman de una vez la responsabilidad de un sistema de salud que se cae a pedazos.



