CDMX.- El senador Luis Donaldo Colosio Riojas subió a tribuna el 1 de septiembre, en la sesión por el Segundo Informe de Claudia Sheinbaum, y no se anduvo por las ramas. Dijo que Morena concentró más poder que ningún proyecto en la historia reciente y preguntó lo obvio: si lo ganaron todo, ¿qué resolvieron? Violencia, desaparecidos, pobreza, impunidad y corrupción siguen. La deuda pública pasó de 10 a 20 billones de pesos. La competitividad cayó del lugar 51 al 62. Las inversiones reales se desplomaron 50 por ciento entre 2018 y 2025. Y señaló que la presidenta ha puesto la lealtad al partido por encima de la justicia, protegiendo aliados mientras la Fiscalía se mueve selectiva.
Al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, le incomodó. Tanto que salió a responder no con datos sobre seguridad, hospitales o economía, sino con un mensaje personal: “Luis Donaldo tiene mucho futuro, pero este no le ha llegado todavía. Tiene mucho aún por aprender y mucho más aún por madurar”. La retórica, dijo, no supera a la experiencia. Y le negó “autoridad moral” por su paso como alcalde de Monterrey.
La respuesta es reveladora. Durazo fue secretario particular del padre de Colosio. Habla de afecto y al mismo tiempo lo trata de principiante. El mismo político que saltó del PRI al equipo de Fox y después a Morena ahora da lecciones de madurez y complejidad de gobernar. En lugar de contestar los pendientes que Colosio enumeró —los que la gente ve todos los días—, eligió el descalificativo. Eso no es debate. Es el reflejo de un poder que se ofende cuando le recuerdan que llevar ocho años en el gobierno ya no permite echarle la culpa al pasado.
Jorge Álvarez Máynez salió al quite: calificó de “no muy afortunada” la publicación de Durazo y respaldó el discurso de Colosio, que según él llenó de orgullo a millones. Colosio, por su parte, no mordió el anzuelo. Dijo que habló de los problemas del país, no de su persona, que le tiene afecto a Durazo y que “de mi futuro me encargo yo”. Le pidió que se ocupe de Sonora.
El episodio deja claro el nerviosismo. Cuando un senador de oposición señala lo que no se ha resuelto, el oficialismo no responde con resultados. Responde con un “aún no estás listo”. Esa es la crítica más dura: no contra Colosio, sino contra un gobierno que ya no tolera que le pongan el espejo enfrente.






