Ciudad de Guatemala.— Estados Unidos cambió su estrategia de deportación y en lo que va de 2026 ha enviado a casi 2,300 mexicanos a Guatemala y a decenas más a Honduras, en lugar de regresarlos directamente a México.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, confirmó la noche del miércoles que su país ha recibido a 2,284 mexicanos deportados desde EE.UU. en lo que va del año. No llegan como refugiados ni solicitantes de asilo, sino “en una escala de tránsito” para luego ser enviados a México como parte de “un arreglo” con el gobierno mexicano.
“Están llegando en aviones de retornados guatemaltecos y nosotros lo que hemos hecho es ingresarlos en calidad de tránsito para, en coordinación con las autoridades migratorias mexicanas, regresarlos a territorio mexicano en menos de 24 horas”, explicó Arévalo en conferencia de prensa. Los gastos, dijo, los cubre México o, en algunos casos, financiamiento estadounidense.
El Instituto Nacional de Migración de México confirmó a la agencia AP que sí hay mexicanos deportados por el gobierno de Donald Trump a Guatemala y Honduras, principalmente desde abril, y que luego son trasladados en autobús al sur de México.
“La causa es que Estados Unidos quiere evitar que vuelvan a cruzar” a su territorio, señaló el INM en un breve mensaje, sin dar cifras.
Según documentos oficiales a los que tuvo acceso AP, solo en dos vuelos el 13 y 15 de agosto llegaron 82 mexicanos a San Pedro Sula, Honduras, y se esperaban 35 más este jueves. Otros 165 fueron enviados a ese país entre mayo y mediados de julio, según la plataforma Third Country Deportation Watch, de Human Rights First y Refugees International. Costa Rica ha recibido a 11 mexicanos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
El giro es notable. En 2025, Guatemala recibió apenas a 15 mexicanos. Hasta febrero de 2026, Honduras había reportado solo seis. Históricamente, los mexicanos eran deportados casi exclusivamente de forma directa a México, por aire o por tierra.
Organizaciones civiles ven la maniobra como una forma de presión política sobre México, que recientemente reclamó a Washington la muerte de 17 ciudadanos en operativos o bajo custodia migratoria y enfrenta constantes exigencias de seguridad por parte de Trump.
“Parece que quieren presionar al gobierno mexicano, no quieren que los mexicanos crucen la frontera”, dijo Savitri Arvey, de Human Rights First. Parte de los vuelos, añadió, han sido en aviones militares estadounidenses.
Al inicio de su segundo mandato, Trump firmó acuerdos con México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá para que actuaran como países “puente” o destino de migrantes de terceros países expulsados de EE.UU., acuerdos que luego se extendieron incluso a naciones africanas como Liberia.
Abogados de inmigración advierten que Washington usa las deportaciones a terceros países como una laguna legal para obligar indirectamente a migrantes a regresar a sus países de origen, evitando el proceso de asilo en EE.UU.



