EE.UU. derriba narco-drones mexicanos en El Paso, Texas, asegura fiscal general Pam Bondi; Sheinbaum la desmiente y niega evidencia
Bondi vinculó el incidente al cierre temporal del espacio aéreo en el Aeropuerto Internacional de El Paso, anunciado por la FAA y posteriormente levantado en cuestión de horas.
Washington D.C. / Ciudad de México.— En un nuevo capítulo de tensiones bilaterales en la frontera, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, afirmó categóricamente durante su comparecencia ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes que el ejército estadounidense está derribando drones operados por cárteles mexicanos que violaron el espacio aéreo en la zona de El Paso, Texas.
Las declaraciones de Bondi, pronunciadas en su testimonio inicial ante legisladores, contrastan frontalmente con la versión ofrecida por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien horas después rechazó la acusación y exigió pruebas concretas.
“Mientras estamos sentados aquí, creo que ustedes han visto las noticias esta mañana. Las noticias están reportando que drones de los cárteles están siendo derribados por nuestro ejército”, declaró Bondi, según múltiples coberturas de medios como Nación321, Publimetro, El Universal y Univision.
En otro momento clave, enfatizó: “Nuestros militares están derribando drones de los cárteles. Eso es lo que nos debería importar a todos ahora mismo: proteger a Estados Unidos”.
Bondi vinculó el incidente al cierre temporal del espacio aéreo en el Aeropuerto Internacional de El Paso, anunciado por la FAA y posteriormente levantado en cuestión de horas. Presentó la acción militar como parte de una ofensiva más amplia contra organizaciones criminales transnacionales, incluyendo el Cártel de Sinaloa, MS-13 y Tren de Aragua, a las que calificó implícitamente como amenazas terroristas equivalentes.
La versión oficial estadounidense, respaldada por las palabras textuales de la fiscal general —la máxima autoridad del Departamento de Justicia—, establece que los drones provenían de cárteles mexicanos y representaron una violación directa al espacio aéreo soberano de EE.UU., lo que justificó la intervención del Departamento de Defensa para neutralizarlos.
Sin embargo, desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum desestimó rotundamente la narrativa durante su conferencia matutina. Afirmó que no existe información oficial ni registros que confirmen el uso de drones por parte de cárteles en la frontera, y pidió que, de haber evidencia, se comparta de manera formal entre gobiernos para una colaboración bilateral. Insistió en que su administración investigará las causas reales del cierre aéreo, pero rechazó la atribución a “narco-drones” como infundada.
La discrepancia alimenta acusaciones de desinformación desde sectores críticos en México, quienes señalan que la fiscal Bondi usó el incidente —en medio de una audiencia tensa por otros temas como los archivos de Jeffrey Epstein— para desviar la atención hacia la agenda de seguridad fronteriza de la administración Trump. Mientras tanto, la postura de Bondi se presenta como la declaración oficial de más alto nivel hasta el momento, sin que el Pentágono o la Casa Blanca la hayan desmentido públicamente.
El episodio resalta las crecientes fricciones en la cooperación México-EE.UU. en materia de seguridad, donde el uso de drones por parte de cárteles (para vigilancia, tráfico o incluso ataques) es un fenómeno documentado, pero la atribución específica de este incidente sigue siendo controvertida. Si no se comparten evidencias concretas, la polémica podría escalar a nivel diplomático en las próximas horas.



