Washington.— Estados Unidos está enviando varios cientos de soldados del Ejército a América Latina para entrenar y realizar ejercicios con fuerzas locales, en una nueva expansión de la campaña del Pentágono contra el narcotráfico en la región, según informó The New York Times citando a funcionarios militares estadounidenses.
Los primeros elementos de un batallón de unos 600 soldados perteneciente a la 10.ª División de Montaña, con sede en Fort Drum (Nueva York), ya comenzaron a desplegarse en una nueva instalación de entrenamiento en la selva de Panamá. Desde allí, las tropas se trasladarán a Colombia y Honduras, donde entrenarán con fuerzas locales.
En Colombia, los soldados participarán en el ejercicio Southern Vanguard, programado para comenzar a finales de este mes. Además, parte del contingente podría apoyar a tropas de Operaciones Especiales de Estados Unidos que asesoran a ejércitos de la región en redadas contra presuntos narcotraficantes. Algunas unidades también podrían brindar seguridad adicional a helicópteros estadounidenses que operan en la zona.
Paralelamente, varios cientos de soldados de la misma división se incorporarán a un nuevo comando de operaciones para el Hemisferio Occidental con sede en Miami. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, creó recientemente una oficina en el Pentágono dedicada a supervisar las actividades militares contra los cárteles.
Estos movimientos, que no habían sido reportados previamente, se suman al reciente traslado de varios drones MQ-9 Reaper desde África hacia Colombia y Ecuador. El conjunto de medidas forma parte de la estrategia de la administración del presidente Donald Trump para intensificar la presión militar sobre las organizaciones de narcotráfico en la región.
El reporte del New York Times —firmado por Eric Schmitt, Greg Jaffe y Annie Correal— señala que los planes recuerdan una larga y controvertida historia de intervenciones militares estadounidenses en América Latina. Analistas como Adam Isacson, de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), han indicado que no recuerdan un despliegue de tropas de esta magnitud en la zona en tiempos recientes, salvo en casos de invasiones o desastres naturales.
Aunque las rotaciones se describen como temporales, funcionarios citados por el diario advierten que podrían evolucionar hacia una presencia más sostenida de fuerzas estadounidenses en la región.



