EE.UU. sube el tono contra los cárteles mexicanos y pone en la mira al gobierno de Sheinbaum
DEA y alto funcionario de EU endurecen acusaciones contra cárteles mexicanos por fentanilo
EU.- El administrador de la DEA, Terry Cole, declaró en un mensaje difundido por la Embajada de Estados Unidos que el fentanilo representa “una amenaza como nunca antes habíamos visto” y que los cárteles mexicanos —especialmente el de Sinaloa y el CJNG— son ahora la “prioridad número uno” de la agencia. De forma paralela, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, afirmó ante el Congreso que “no hay un solo centímetro de la frontera norte de México que no esté cubierto por una plaza” y que nueve organizaciones criminales controlan toda la zona, utilizando incluso drones.
Estas declaraciones llegan en un contexto de mayor agresividad estadounidense: Cole ya había advertido que las acusaciones contra funcionarios mexicanos (como el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya y otros vinculados al cártel) son “solo el comienzo”. Paradójicamente, el propio Mullin ha elogiado recientemente la cooperación del gobierno de Claudia Sheinbaum como “mucho más cooperativo” que el anterior, destacando decomisos récord y extradiciones. Sin embargo, el discurso público prioriza la narrativa de que los cárteles mexicanos operan con impunidad total y representan la principal amenaza para Estados Unidos.
Esta escalada en el tono acusatorio coloca al gobierno mexicano en una posición defensiva incómoda: mientras Washington exige resultados visibles y señala directamente a las estructuras criminales que operan en territorio nacional, la administración de Sheinbaum debe equilibrar la cooperación bilateral con la defensa de la soberanía. El mensaje implícito es claro: si los cárteles siguen controlando “cada centímetro” de la frontera según la versión oficial estadounidense, la responsabilidad recae en gran medida sobre las instituciones mexicanas, lo que genera presión interna, cuestionamientos sobre la efectividad real de las estrategias de seguridad y el riesgo de que esta retórica sirva de justificación para medidas unilaterales más duras en el futuro.



