El alcalde del CJNG: Detención de Diego Rivera Navarro expone la hipocresía de Morena en Jalisco
Detienen al alcalde de Tequila por extorsión y presuntos nexos con el CJNG
Jalisco.- En un golpe contundente contra la corrupción municipal, fuerzas federales detuvieron la madrugada del 5 de febrero a Diego Rivera Navarro, alcalde morenista de Tequila, Jalisco, junto con tres altos funcionarios: el director de Seguridad Pública, el de Catastro y Predial, y el de Obras Públicas. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), encabezada por Omar García Harfuch, confirmó que la captura forma parte de la Operación Enjambre, enfocada en combatir extorsiones. Rivera Navarro es acusado de liderar una red que exprimía a empresas cerveceras y tequileras, con presuntos nexos directos a una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desviando recursos públicos y aterrorizando a comerciantes locales. Fuentes oficiales, como la Fiscalía General de la República (FGR), detallan que se ejecutaron cinco cateos en domicilios jaliscienses, y el edil ya fue trasladado al penal de máxima seguridad del Altiplano.
El escándalo no es aislado: apenas semanas atrás, Rivera Navarro intentó clausurar la planta de José Cuervo, una de las tequileras icónicas de la región, alegando irregularidades ambientales, pero fuentes periodísticas revelan que era un pretexto para presionar pagos ilícitos. Morena Jalisco, liderado por Erika Pérez, salió en su defensa pública, alabando su “gestión transformadora” y criticando a los empresarios como “evasores”. Hoy, tras la detención, el partido emite un comunicado tibio afirmando que “nadie está por encima de la ley” y exigiendo “debido proceso”, un giro que huele a cinismo puro.
Esta detención desnuda la podredumbre en Morena: un partido que se jacta de “transformación” pero alberga narcoalcaldes como Rivera Navarro, sumando ya varios casos similares en Jalisco y Puebla. Es una bofetada a la ciudadanía, que ve cómo la narcopolítica infiltra gobiernos locales sin que los líderes nacionales como Luisa Alcalde o Claudia Sheinbaum muevan un dedo hasta que el escándalo estalla. Basta de discursos vacíos; urge una purga real, o Morena seguirá siendo sinónimo de impunidad y colusión con el crimen organizado.





