¡El "aliado" se rebela... y ya huele a dinastía en San Luis Potosí! PVEM rompe con Morena y perfila a la esposa del gobernador como favorita para 2027
PVEM rompe con Morena en San Luis Potosí y perfila a la esposa del gobernador como candidata a la gubernatura de 2027
CDMX.- El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) decidió romper la alianza con Morena en San Luis Potosí rumbo a las elecciones de 2027. Irá solo por la gubernatura y varias alcaldías. Lo confirmó su dirigencia, con la senadora Ruth González Silva —esposa del actual gobernador Ricardo Gallardo— como la carta fuerte para sucederlo. El senador Jorge Carlos Ramírez Marín lo defendió sin pudor: “Se ha ganado el mérito de ser candidata” y “negarle la oportunidad sería una injusticia”. Nepotismo, según ellos, cero: el gobernador no la está “designando” directamente.
El coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, no se aguantó: lo calificó como “mala noticia” para la coalición. “No hay triunfos para siempre”, advirtió, y recordó que Morena tiene respaldo propio en el estado. Mientras, el senador verde Luis Armando Melgar lo vendió como dignidad: “Somos aliados, no una extensión de Morena, no sometidos”. Donde puedan ir solos, irán.
El cinismo es brutal. El PVEM, ese partido que durante años ha vivido como parásito de Morena —cambiando siglas y lealtades por curules, presupuestos y cargos—, ahora finge independencia justo cuando huele poder local. Pero no es rebeldía ideológica: es puro cálculo para blindar la dinastía Gallardo. La misma lógica que en Guerrero, donde el senador Félix Salgado Macedonio (padre de la actual gobernadora Evelyn Salgado) ya se apunta: “Si a mí Morena me dice ‘órale, a Guerrero le falta un lucero y ese lucero eres tú’, ahí voy”. Si no lo llaman, “¿a qué voy?”.
No hay inventos: es la coalición de conveniencia que se agrieta. La 4T, que llegó prometiendo acabar con las herencias familiares y el viejo PRI, termina reproduciendo exactamente lo mismo. El Verde no se independiza; solo cambia de amo cuando le conviene. Y Morena, que se creía dueña del tablero, empieza a pagar la factura de haber construido su supermayoría con aliados de plástico.
En corto: esto no es renovación, es el mismo circo de siempre con nuevo maquillaje. Los mexicanos ya sabemos cómo termina.



