El bochorno de Morena en Chihuahua: una “marcha por la soberanía” que defendía narcolaboratorios con acarreados desorientados y bajo el sol inclemente
Fracaso de Morena en Chihuahua: marcha contra Maru Campos llena de acarreados que ignoraban el motivo
Chihuahua.- Lo que Morena anunció como una gigantesca movilización popular de 200 mil personas contra la gobernadora Maru Campos terminó en un espectáculo patético: unas cuantas centenas de personas —muchas de ellas traídas en camiones desde otros estados— que ni siquiera sabían por qué estaban ahí.
Reporteros de Radio Fórmula y otros medios captaron lo obvio: participantes confesaban que llegaron en autobús, les ofrecieron comida y poco más. “¿Por Andrea Chávez?”, respondió una señora cuando le preguntaron quién la invitó. Otros solo repetían consignas sin entender el contexto. Bajo 34°C de temperatura real (sensación térmica superior), una adulta mayor se quejaba: “Tres horas en el sol, ya es hora de caminar”. Morena los tuvo horas expuestos mientras los líderes —Ariadna Montiel, Andrés Manuel López Beltrán y la senadora con licencia Andrea Chávez— llegaban tarde y con cara de funeral.
La convocatoria era supuestamente por “traición a la patria”: el operativo en la Sierra Tarahumara donde policías estatales y agentes estadounidenses desmantelaron un narcolaboratorio. Pero la realidad es más cruda: Morena salió a defender territorio del crimen organizado que le genera recursos y poder en la región. Chihuahua respondió como pocas veces se ve: productores y ciudadanos bloquearon carreteras, regresaron más de 18 autobuses de acarreados y dejaron claro que no permitirían la invasión foránea. La Guardia Nacional, curiosamente, escoltó a algunos de los camiones morenistas. Para cuidar al pueblo nunca están, pero para servir de escolta política al partido en el poder, sí.
Imágenes aéreas y videos en terreno fueron demoledores: la concentración en la Glorieta de Pancho Villa y el posterior trayecto de dos kilómetros hacia Palacio de Gobierno se vio raquítico. Sin acarreo masivo, Morena no llena ni un mitin de colonia. Los rostros de los líderes lo decían todo: frustración, fastidio y cálculo electoral fallido. Andrea Chávez, quien aspira a gobernadora, quedó exhibida en su propia entidad.
Esto no es un incidente aislado. Es la radiografía de un partido que, cuando pierde control territorial, recurre a lo de siempre: movilizar pobreza con tortas y promesas, acusar traición a quien combate al narco y fingir que defiende soberanía mientras protege negocios ilícitos. Chihuahua, estado bravo y productor, les cerró la puerta. Ojalá el resto del país tome nota: sin acarreados y sin dinero de procedencia dudosa, Morena se queda en ridículo.
El mensaje fue contundente: aquí no entran. Ni sus camiones, ni su narrativa, ni su narco-proteccionismo disfrazado de patriotismo.



