El chiquero de Morena: Layda Sansores y Monreal se destrozan en una riña que hunde al partido
Layda Sansores arremete contra Ricardo Monreal: “Cuide su chiquero”
CDMX.- En un nuevo episodio de la descomposición interna de Morena, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, arremetió contra el coordinador de los diputados federales del partido, Ricardo Monreal, durante su programa “Martes del Jaguar”. Sansores lo acusó de entrometido por exhortar a frenar el conflicto con diputados locales que la señalan de persecución política y autoritarismo, tras un intento fallido de arresto a uno de ellos el 1 de febrero. “Que no se meta y cuide su chiquero”, le espetó, mientras lo tildaba de hipócrita, cobarde y protector de Alejandro “Alito” Moreno, el líder del PRI con pendientes de desafuero. Monreal, por su parte, respondió con un sarcástico “amor y paz”, pero a reporteros les soltó que “son parte del chiquero”, confirmando la fractura en el Congreso campechano donde diez legisladores rompieron con la mandataria por sus imposiciones y falta de diálogo.
Esta pelea no es un chisme aislado: revela el nepotismo y las alianzas turbias que carcomen a Morena desde adentro. Sansores, conocida por sus exabruptos y estilo estridente, acusa a Monreal de golpes bajos contra Claudia Sheinbaum en campañas pasadas, mientras él, emblema del oportunismo familiar con hermanos y parientes en cargos públicos, finge ser el pacificador. Fuentes documentan cómo este rifirrafe surge de la ruptura de la bancada morenista en Campeche, donde los disidentes denuncian un trato despótico que contradice el discurso de “transformación” del partido. Es el colmo: un movimiento que prometía acabar con la corrupción ahora se revuelca en su propio lodo, protegiendo a enemigos como Alito mientras se devoran entre sí.
La crítica es implacable: Morena se desmorona bajo el peso de sus egos y mentiras, dañando no solo a Campeche sino a todo el país. Sansores y Monreal encarnan la hipocresía de un régimen que habla de unidad pero practica la división de poderes solo cuando conviene. Si no resuelven sus “chiqueros” internos, el partido se hundirá en el descrédito total, dejando a México con más caos y menos gobernabilidad. Basta de espectáculos baratos; exijamos rendición de cuentas reales.



