CDMX.- En la mañanera de este jueves, Raquel Buenrostro presentó lo que el gobierno vende como la “radiografía completa” de una red de empresas proveedoras del INE: seis compañías (Formas Finas y Materiales, Cajas Graf, Seriplast de México, Comercializadora JVLY, Corporativo ZEG y Formas Finas Fernando Fernández) vinculadas a los hermanos José Alfredo y Raymundo Hernández Casillas, con raíces en la Segob y el Cisen de los años ochenta, bajo Salinas. El esquema, según la funcionaria, era de libro: simular competencia, coordinar precios y repartirse contratos de materiales electorales durante décadas. Sheinbaum insistió en que “la mafia electoral no nació con Taddei” y que la concentración se profundizó con la reforma de 2014. El mensaje es claro: el problema es histórico, no de este gobierno ni de la presidenta del INE que acaba de renunciar.
Lo que no se dice con la misma vehemencia es lo que la ASF y la UIF ya documentaron en la gestión de Taddei: irregularidades por al menos 514 millones de pesos, empresas con cinco empleados o menos que facturaban cientos de millones, triangulación de recursos, operaciones con firmas sancionadas por el SAT y una cercanía personal y operativa entre la entonces consejera presidenta y José Alfredo Hernández Casillas que incluía reuniones sociales, fotos y la colocación de allegados del empresario dentro del propio INE. Esa red no se limitó al ámbito federal: en los OPLE sumó contratos que, según revisiones periodísticas y del propio Órgano Interno de Control, superan los 2 mil 500 millones en la última década, con el grueso concentrado en los últimos cinco años. La UIF ya bloqueó cuentas vinculadas al grupo y a Taddei.
Señalar 27 años de continuidad no absuelve lo ocurrido bajo una presidenta del INE cercana a Morena ni convierte en anticorrupción lo que parece una operación de distracción. Si el duopolio existía desde Salinas y se consolidó con Peña y Córdova, el gobierno actual tuvo años para romperlo y no lo hizo; al contrario, permitió que las mismas empresas siguieran concentrando adjudicaciones mientras Taddei presidía el instituto. Usar el pasado como coartada para diluir la responsabilidad presente no es investigación: es el mismo cinismo de siempre, ahora con PowerPoint. Las elecciones de 2027 no se limpian con mañaneras que miran hacia atrás.
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