El Corredor Interoceánico falla otra vez en el mismo tramo mortal: seis meses después de la tragedia con 14 muertos, nuevo descarrilamiento sin heridos… por ahora
Nuevo descarrilamiento del tren de carga del Corredor Interoceánico en Oaxaca, en el mismo tramo del accidente mortal de diciembre
Oaxaca.- En la noche del martes 14 de julio de 2026, un tren de carga del Corredor Interoceánico se descarriló en el kilómetro 230+800 de la Línea Z, entre Nizanda y Chivela, municipio de Asunción Ixtaltepec, Oaxaca. Se trató de dos unidades articuladas (cuatro vagones) que transportaban vehículos Hyundai; según el comunicado de la Secretaría de Marina, no hubo lesionados ni afectaciones a la población. Se activaron protocolos de seguridad y las unidades fueron retiradas sin mayores complicaciones. El percance ocurrió exactamente en la misma zona donde el 28 de diciembre de 2025 un tren de pasajeros descarriló, dejando 14 muertos y cerca de 100 heridos cuando un vagón cayó por un terraplén de varios metros.
La Fiscalía General de la República atribuyó aquel accidente fatal al exceso de velocidad del maquinista y descartó fallas estructurales en la vía. Aun así, meses después las autoridades anunciaron que modificarán el trazo para evitar las curvas pronunciadas de ese sector y que el servicio de pasajeros se reanudará hasta 2027. Ahora corresponde al Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) realizar la revisión técnica para determinar las causas de este nuevo incidente.
Este segundo descarrilamiento en el punto exacto de la tragedia anterior revela las grietas de una obra emblemática construida a toda prisa: pese a las muertes previas, las promesas de correcciones y el cambio de ruta anunciado, la infraestructura sigue fallando en el mismo tramo riesgoso. Culpar solo al factor humano la primera vez y minimizar este percance como “sin consecuencias” no borra la realidad de una vía que no ha demostrado ser tan segura ni moderna como se vendió. Los habitantes locales ya exigen obras de ingeniería más profundas; la suerte evitó más víctimas esta vez, pero la recurrencia genera dudas legítimas sobre si la prioridad fue realmente la seguridad o la narrativa de progreso a cualquier costo.







