El desastre del sarampión: Culpa de Morena, no de fantasmas pasados
Brote de sarampión en México acumula casi 9 mil casos y 28 muertes desde 2025
CDMX.- En medio de un brote de sarampión que azota México, con más de 3,360 casos confirmados hasta la semana 28 de 2025 según el Plan de Respuesta Rápida del gobierno, funcionarios como Zoé Robledo del IMSS y la presidenta Claudia Sheinbaum echan balones fuera. Robledo acusa a administraciones anteriores —de Fox, Calderón y Peña Nieto— por no aplicar segundas dosis de la vacuna, mientras Sheinbaum apunta a Estados Unidos como origen. El secretario de Salud, David Kershenobich, admite que el 85% de los contagios se concentra en estados como Jalisco, Colima, Chiapas y la CDMX, prometiendo intensificar campañas, pero la realidad es un sistema de salud colapsado que ha permitido el regreso de una enfermedad erradicada hace décadas.
Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022 revelan un desplome del 17% en anticuerpos contra el sarampión entre 2012 y 2022, bajando de 99.4% a 82.4% en promedio, con caídas drásticas en adultos jóvenes hasta el 71%. Aunque el gobierno presume avances en un nuevo esquema desde 2021, la seroprevalencia en niños de 0-7 años ronda el 82-83%, y desciende al 47% en el grupo de 26-30 años, según gráficos oficiales. Publicaciones en revistas como Vaccine confirman que brotes en adultos responden a bajas coberturas históricas, pero el brote actual, iniciado en febrero 2025 con un caso importado de EE.UU., expone fallas recientes: en 2024 solo hubo siete casos, y el salto masivo coincide con recortes presupuestales en salud bajo la 4T.
Esta farsa de culpar al pasado es inaceptable; Morena destruyó el sistema de vacunación con recortes brutales, campañas fallidas durante la pandemia —donde Gatell minimizó inmunizar niños— y corrupción en compras. Mientras miles sufren, el gobierno miente y evade: no es herencia de Calderón o gringos, es negligencia criminal de AMLO y Sheinbaum que pone en riesgo vidas, especialmente de infantes vulnerables. Basta de excusas; exijamos cuentas y un rescate real del sector salud antes de que sea irreversible.



