EU.- Sam Altman no habló este miércoles ante un foro técnico. Lo hizo ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en la primera sesión de ese órgano centrada de forma explícita en los riesgos de la inteligencia artificial de frontera. Convocada por Francia y presidida por el canciller Jean-Noël Barrot, la reunión reunió a Altman en persona, a Dario Amodei (Anthropic) y a Clément Delangue (Hugging Face) por video, y al científico Yoshua Bengio. El mensaje del CEO de OpenAI fue directo: si la IA avanza más rápido de lo que las instituciones pueden seguir o intervenir, “podríamos perder el control del futuro”. También dijo que “este momento exige extremo cuidado” y que la industria no debe asumir “demasiado riesgo tecnológico solo porque los beneficios sean demasiado grandes como para frenar”.
El recorte que circula en redes resume bien el tono, pero no toda la tensión política. Altman pidió estándares nacionales e internacionales para medir capacidades, evaluar riesgos y preservar supervisión humana, y insistió en que “ningún nivel” de riesgo catastrófico es aceptable, “ni el 10%, ni el 1%, ni el 0,1%”. Amodei fue más duro: mal gestionada, la IA “podría ser un riesgo para la humanidad en su conjunto”. El contraste quedó servido: un día antes, Donald Trump había rechazado en la misma ONU lo que llamó un “esquema globalista” para controlar la tecnología. Quien construye los sistemas más potentes pide ahora reglas globales; el gobierno de la principal potencia en IA no quiere que esas reglas le cierren el paso.
La contradicción no es menor. Altman afirmó que las decisiones más importantes “no pueden quedar solo en laboratorios de San Francisco” y que OpenAI ya ha frenado desarrollos por su cuenta y volverá a hacerlo. Al mismo tiempo, su empresa sigue en la carrera que él mismo describió como tentación de decidir rápido por miedo a quedar atrás. El Consejo de Seguridad no aprobó un tratado ni un mecanismo vinculante: escuchó. La pregunta que queda, y que ningún clip de 45 segundos resuelve, es si gobiernos rivales —empezando por Estados Unidos y China— van a aceptar límites comunes o si la alerta de hoy servirá, otra vez, para que las mismas compañías que aceleran el desarrollo escriban las reglas con las que dicen querer contenerlo.
Discusión sobre este post
Sin posts



