El feminismo de Morena se derrumba: protegen al golpeador de Pemex mientras Laura Castillo se lava las manos
¡Caras vemos, golpes ocultamos! Laura Castillo protege a su exasesor golpeador de Pemex y Morena calla el feminismo
CDMX.- Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex nombrado por Claudia Sheinbaum, golpeó brutalmente a su esposa, la doctora María Felicia Jiménez Lavié, en presencia de su hijo de cinco años. Un video de seguridad de marzo pasado lo muestra forcejeando y agrediéndola físicamente; la víctima lo denunció por violencia familiar, psicológica y económica ante la Fiscalía de la CDMX y pidió protección. Lo más grave: Rodríguez Padilla fue asesor por honorarios de Laura Itzel Castillo —actual presidenta del Senado y próxima titular de la Secretaría de las Mujeres— entre 2022 y 2024, cuando ella era consejera en Pemex. Castillo lo reconoció ayer mismo en el Senado, pero se escudó en el clásico “caras vemos, corazones no sabemos”, para luego afirmar que “quien violente a una mujer tendrá que sufrir las consecuencias”. Una respuesta tibia, cobarde y calculada que delata complicidad por omisión.
En la misma sesión, Lilly Téllez la confrontó directamente por proteger a su excolaborador. La morenista Andrea Navarro respondió acusando a las legisladoras del PAN y PRI de “pensar como machos”, mientras la diputada Vianey García descartó cualquier comunicado de las mujeres de Morena porque “ya no está en el gobierno”. Es el mismo partido que se autoproclama feminista y “llegamos todas”, pero que guarda silencio o defiende a sus hombres poderosos cuando hay video y denuncia. La doble moral es asquerosa: cero empatía real con las víctimas cuando el agresor es de los suyos, y cero consecuencias para un exfuncionario que además arrastraba señalamientos por su paso en Pemex.
Esto no es un caso aislado, es el reflejo de un gobierno que instrumentaliza la agenda de género solo cuando le conviene políticamente. Laura Castillo, que va a encabezar la Secretaría de las Mujeres, ya demostró que prefiere la lealtad de partido antes que defender a una víctima. Morena puede seguir gritando “no estás solo” a sus corruptos y violentadores, pero la sociedad ya ve con claridad la hipocresía de un feminismo de cartón que protege a los suyos y abandona a las mujeres reales.



