El fiestón de Pemex: Derroche de 45 millones en XV años mientras Pemex adeuda fortunas y Tabasco se hunde en pobreza
Fiesta millonaria de XV años en Tabasco genera polémica por contratos de Pemex
Tabasco.- En Villahermosa, Tabasco, el empresario Juan Carlos Guerrero Rojas, proveedor de Pemex desde 2010 con contratos que superan los 4 mil millones de pesos, tiró la casa por la ventana en los XV años de su hija Mafer: un evento con 5 mil invitados, artistas como J Balvin, Belinda, Matute, Xavi y Galilea Montijo de maestra de ceremonias, con un costo estimado en 45 millones de pesos. Esta ostentación no es solo un capricho familiar; surge en un contexto de sospechas, ya que Guerrero Rojas fue demandado por Pemex en 2019 por irregularidades y vinculado a la Estafa Maestra como exdirectivo de un instituto tecnológico. Su “nota aclaratoria”, emitida por una firma de crisis, intenta lavarle la cara alegando una enfermedad superada y donaciones sociales, pero solo confirma el tufo a opacidad: ¿de dónde sale tanto lujo en un estado donde la pobreza afecta al 50% de la población y Pemex arrastra deudas millonarias?
La defensa oficial no hace más que avivar el fuego. Ramiro López Obrador, hermano del expresidente y secretario de Gobierno de Tabasco, salió a decir que el empresario “pasó por gobiernos del PAN y PRI”, como si eso eximiera la corrupción actual bajo Morena, advirtiendo que “no hablen mucho para no morderse la lengua”. Javier May, actual gobernador, se limitó a balbucear sobre “libertad” sin cuestionar nada. Esto huele a encubrimiento: Guerrero Rojas niega lazos con Adán Augusto López, pero sus contratos se dispararon en esta administración, pasando de litigios a adjudicaciones directas por 104 millones de dólares. En un México donde niños mueren por falta de medicinas, este reventón es un insulto, un recordatorio de cómo los “amigos” de Pemex viven como reyes mientras el pueblo paga la factura.
Esta farsa no engaña a nadie: la “celebración de la vida” es eufemismo para impunidad. Guerrero Rojas, con 17 empresas bajo el brazo, representa el cáncer de la corrupción petrolera que drena recursos públicos. Tabasco, “el Edén” según los discursos oficiales, se revela como paraíso solo para unos pocos, mientras el resto lidia con refinerías contaminantes y hospitales colapsados. Es hora de auditorías reales, no comunicados vacíos; de lo contrario, estos excesos seguirán siendo la norma en un sistema podrido desde la raíz.





