El Frankenstein de Morena: CNTE desata el caos en CDMX y Sheinbaum culpa a la “ultraderecha” del monstruo que ella ayudó a crear
CNTE paraliza CDMX con bloqueos y destrozos; Sheinbaum promete “no represión” y culpa a la ultraderecha
CDMX.- Ayer 4 de junio, mientras la capital intentaba respirar entre obras y tráfico eterno, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) volvió a demostrar quién manda en las calles: ellos. Tomaron casetas en Tlalpan y San Marcos, dieron paso libre, intentaron saquear un camión de agua y dejaron claro que, si no hay solución, “seguiremos en plantón”. Salieron de Segob responsabilizando al gobierno federal de “lo que continúe después de hoy” y exigiendo hasta reparación del daño para sus agredidos. Veinte carpetas de investigación les tienen sin cuidado.
La presidenta Claudia Sheinbaum, en su mañanera, fue tajante: “No habrá represión”. Pero sí acusó a los vándalos de “provocar” y de hacer “un juego a la ultraderecha mexicana, si no es que son lo mismo”. El cinismo es insultante. La CNTE no es un invento reciente de la derecha; es el hijo consentido de AMLO y Morena. Durante años la alimentaron con promesas, recursos y tolerancia selectiva. En 2024, Sheinbaum misma gritó en campaña que derogaría las reformas de pensiones del 97 y 2007 y subiría sueldos magisteriales. Hoy, cuando le cobran la factura, la culpa es de Calderón.
Los hechos son brutales y verificados: destrozos en el Centro Histórico, bloqueos que paralizan la ciudad, suspensiones de clases que pagan los niños, y un plantón que ya huele a extorsión clásica. La propuesta oficial —fortalecer PENSIONISSSTE y “analizar” una aseguradora pública— es humo. No resuelve nada y solo confirma que la 4T no tiene cómo cumplir sin tocar Afores o seguir inflando el gasto sin control.
Esto no es defensa de la educación. Es puro chantaje de un grupo radical que lleva décadas secuestrando aulas y presupuestos. Sheinbaum prometió transformación y entregó impunidad a sus aliados más destructivos. Ahora el monstruo que criaron le muerde la mano y, en lugar de aplicar la ley, culpa a fantasmas de ultraderecha.
México no merece este circo. La CNTE merece la cárcel por vandalismo y los ciudadanos, un gobierno que deje de proteger a sus porros y empiece a proteger a la gente. Punto.





