Vaticano.- El Vaticano confirmó este martes que el papa León XIV (Robert Prevost, 71 años, primer pontífice estadounidense, elegido en mayo de 2025) fue operado con éxito en el Gemelli de Roma: le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho por un adenocarcinoma pulmonar detectado en fase temprana durante controles rutinarios. Él mismo lo anunció el domingo tras el Ángelus, con una transparencia poco habitual en la Santa Sede. La intervención, videoasistida y de unos 90 minutos, no tuvo complicaciones y el pontífice pidió cenar esa misma noche.
Horas después se supo que su hermano mayor, Louis Prevost (74 años, veterano de la Marina, residente en Florida y abierto simpatizante de Trump), también enfrenta cáncer: un mieloma múltiple diagnosticado en 2017, controlado hasta hace tres meses con células madre y un ensayo clínico, del que ahora ha salido de remisión. Su esposa, Deborah, lo reveló a CBS: Louis sigue en tratamiento experimental en un hospital local y habló con el papa la semana pasada. Ambos hermanos atraviesan cirugías y ensayos casi en paralelo.
La coincidencia es brutal y expone la fragilidad de un pontificado que apenas supera el año y medio. León XIV, que ha mantenido el tono reformista de Francisco en migración y justicia social mientras su hermano milita en el otro extremo del espectro estadounidense, queda ahora con agenda limpia hasta el 20 de octubre y un tumor confirmado. El Vaticano no detalla estadio ni si hay metástasis; la familia tampoco precisa el estado exacto de Louis. En una Iglesia que durante décadas ocultó la salud de sus líderes, esta doble crisis llega demasiado pronto y con demasiadas preguntas sin respuesta.
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