CDMX.- El diputado federal y vocero de Morena, Arturo Ávila, presentó una demanda civil por daño moral contra el periodista Pedro Ferriz Híjar. El escrito, recibido el 14 de octubre en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, pide que se declare la responsabilidad del comunicador y se ordene la reparación por presuntas afectaciones a su “honor y reputación”. El origen está en un video que circuló en redes donde se ve a Ávila (en compañía de Luisa María Alcalde, según varios reportes) en un estado que algunos interpretaron como de intoxicación o bajo efectos de alguna sustancia. El material fue comentado por Alejandro “Alito” Moreno y otros, y Ávila había anunciado desde agosto que demandaría por daño moral a Ferriz, Lourdes Mendoza y a quienes lo difundieron.
Ferriz respondió con la contundencia que lo caracteriza: “¿Cuál honor y cuál reputación? Además no saben ni redactar un oficio, ¡para atrás! Él y su abogado de 2 pesos”. El intercambio no es nuevo. En agosto ambos se lanzaron insultos directos en X: Ávila llamó a Ferriz “basofia humana” e “influencer mal hecho”, mientras Ferriz lo retó a demandarlo y le recordó acusaciones previas. Ávila, empresario del sector de blindaje y tecnología militar antes de llegar a San Lázaro por la vía plurinominal, ya carga con otras polémicas documentadas: una propiedad de casi 5 millones de dólares en California, un enfrentamiento físico con un diputado del PRI en el Senado y una denuncia de una activista por presuntas amenazas desde su cuenta.
La demanda revela más del estilo de Morena que del “daño” real. En un país con desabasto de medicinas, protestas de trabajadores del IMSS y un sistema de salud en crisis, un legislador plurinominal prefiere ir a los tribunales por un video y comentarios críticos en vez de explicar su propio historial. Usar el daño moral como arma contra periodistas no protege el honor: lo convierte en un escudo para evitar el escrutinio. Ferriz tiene un estilo agresivo y provocador, pero la respuesta institucional de demandar por “reputación” a quien señala lo que circula en redes es la verdadera muestra de debilidad. Si el honor de Ávila es tan frágil que se resiente con un video y un comentario, quizá el problema no está en el periodista.





