CDMX.- Emma Coronel Aispuro debutó como streamer en Kick junto a Lonche y Willito, en una transmisión de más de cinco horas que acumuló alrededor de 13 mil visualizaciones. Ahí afirmó que su matrimonio con Joaquín “El Chapo” Guzmán la llevó a una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos y lanzó la frase que ahora circula: “Él me arrastró a ese mundo”. Contó que lo conoció a los 17 años en un baile en Canelas, Durango, y que se casaron al día de su cumpleaños 18 en una ceremonia íntima en el rancho familiar de La Angostura, sin el espectáculo de políticos y bandas que han vendido series y libros.
Los hechos verificados pintan otro cuadro. En 2021 se declaró culpable en Estados Unidos de conspiración para traficar cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana, lavado de dinero y transacciones con un narcotraficante extranjero. Fue sentenciada a tres años; cumplió cerca de 31 meses y salió en septiembre de 2023. Aún permanece bajo libertad supervisada. Fiscales y testimonios la señalaron como mensajera y participante en la planeación de la fuga del Altiplano en 2015. Hoy, con el capo cumpliendo cadena perpetua sin contacto, ella reinventa su imagen en redes, prepara proyectos audiovisuales “desde su perspectiva” y sigue capitalizando la marca Chapo.
La frase suena a absolución barata. Nadie la obligó a casarse con un hombre 32 años mayor, líder de un cártel responsable de miles de muertos, ni a beneficiarse de ese estilo de vida durante más de una década. Ahora, libre y con micrófono, se presenta como arrastrada mientras convierte el dolor ajeno en contenido. El cinismo no está en lo que dijo el Chapo: está en pretender inocencia después de haber firmado el pacto y cobrado las ganancias.
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