El mito del “auto del pueblo” se derrumbó en una sola pregunta: Sheinbaum confiesa que el Olinia era puro prototipo
Sheinbaum: Olinia sigue en fase de prototipo y busca inversión privada
CDMX.- En la mañanera de este jueves, Claudia Sheinbaum quedó en evidencia cuando le preguntaron por la oferta del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, de comprar cinco mil unidades del Olinia. Su respuesta fue directa: “Es un prototipo que ya avanzó a la fase de producción; estamos trabajando en inversión mixta para escalarlo…” en otras palabras: andamos viendo quién quiere invertir en su producción. Apenas unas semanas antes, el mismo gobierno había presentado el vehículo con gran pompa como el primer auto eléctrico mexicano accesible, con componentes nacionales, precio desde 150 mil pesos y producción prevista para 2027. Lo que se vendió como logro consolidado resultó ser, en palabras de la propia presidenta, un prototipo en busca de inversionistas.
Este episodio no es un error de comunicación: es la confirmación de un patrón que ya cansa. Se invirtieron recursos públicos en el desarrollo de un modelo a través del IPN y el TecNM, se armó un show mediático con gobernadores aliados celebrándolo como “transformación”, y ahora, ante una demanda concreta, se admite que falta lo fundamental. No hay planta, no hay socios industriales comprometidos y ni siquiera se ha resuelto la producción a escala. Es el clásico esquema de la 4T: anunciar como si ya estuviera hecho para generar aplausos, y luego retroceder cuando alguien pide hechos.
Lo peor no es el ridículo viral. Es que estos proyectos sirven de distracción mientras se siguen gastando millones en ocurrencias que no resisten ni el mercado ni las normas básicas de seguridad. Los mexicanos ya no se tragan el cuento del auto del pueblo que nunca pasó de prototipo. Se merecen resultados, no más propaganda disfrazada de innovación.



