Nayarit.- Jasmine Bugarín, senadora con licencia y designada por Morena como coordinadora de la Defensa de la Transformación en Nayarit, anunció este 22 de octubre su salida formal del Partido Verde para afiliarse al partido guinda. Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, la recibió públicamente con el clásico “ya es de Morena, ya la afiliamos”, en un acto que ella misma describe como una decisión planeada y dialogada de antemano con la dirigencia verde. El movimiento ocurre apenas un mes después de que Morena la impusiera como coordinadora pese a que Héctor Santana, alcalde de Bahía de Banderas, ganó la encuesta interna; el partido aplicó un ajuste de género y la eligió a ella.
La trayectoria de Bugarín ilustra el pragmatismo puro de la política mexicana. Nacida en Los Ángeles, California, en 1986, inició en el PRI —donde fue diputada local y federal—, saltó al Verde en 2019 y ahora aterriza en Morena justo cuando el cargo de coordinadora la perfila como la figura fuerte de la alianza para la gubernatura de 2027. La ironía no es menor: la misma mujer a la que se le encarga “defender la soberanía nacional” nació en Estados Unidos y ha tenido que explicar públicamente sus trámites de renuncia a la nacionalidad estadounidense ante la polémica que generó su designación. Morena y el Verde emitieron comunicados de respaldo, pero el expediente de nacionalidad sigue siendo un flanco abierto que las autoridades electorales tendrán que revisar.
Este cambio de camiseta no es un acto de convicción, sino el cálculo frío de quien entiende que, en el actual mapa de poder, el color del partido importa menos que el acceso al cargo. Bugarín no ganó la encuesta, no viene de la militancia morenista y ajusta su afiliación a la medida de la candidatura que ya le construyeron. En una entidad donde Morena, el Verde y el PT negocian la alianza rumbo a 2027, el mensaje es claro: la lealtad partidista es un adorno que se descarta cuando el objetivo es la gubernatura.
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