CDMX.- Desde San Lázaro, la diputada panista Genoveva Huerta salió a exigir una disculpa pública por “mentira y manipulación” en torno a la visita del embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, a Querétaro. El reclamo parte de un hecho real: el 23 de septiembre Mauricio Kuri firmó un oficio, recibido por la Secretaría de Relaciones Exteriores el 25, en el que avisaba que el 2 de octubre el diplomático estaría en el estado. Hasta ahí, la versión de que “nadie avisó” no se sostiene. El problema es lo que el propio documento dice y lo que ocurrió después.
En esa carta, dirigida al canciller Roberto Velasco, el gobierno queretano aseguró que el encuentro tendría efectos protocolarios y que “no implica de ninguna forma” mecanismos directos de cooperación en seguridad o procuración de justicia. El 2 de octubre, Kuri y Johnson colocaron la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación Policial, un proyecto de más de 30 millones de pesos, previsto para enero de 2027, presentado como espacio de capacitación para interceptar drogas, armas y dinero ilícito. La SRE reconoció el aviso, pero señaló que ese proyecto sí prevé cooperación en seguridad con un gobierno extranjero y que debió pasar antes por el Grupo de Alto Nivel de Seguridad. Querétaro no lo llevó ahí.
Sheinbaum se pasó de la raya en la mañanera al hablar como si la Cancillería no hubiera recibido nada: el sello del 25 de septiembre lo desmiente. Pero convertir ese oficio en prueba de limpieza y exigir disculpas es otro exceso. El aviso existió y, al mismo tiempo, negó el alcance del acto que se estaba preparando. Pedir perdón por “manipulación” cuando el escrito oficial minimizó una academia policial con el embajador de Washington no aclara el caso: lo tapa.
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