El pánico con visa: Sheinbaum exige “valentía” a legisladores de Morena que tiemblan ante Washington
Sheinbaum exige “valentía” a legisladores de Morena que temen perder su visa por criticar a EU
CDMX.- En su conferencia matutina de este lunes 1 de junio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un mensaje directo y filoso a su bancada: “No puede ser que un legislador no opine por temor a que le quiten la visa. Hay que tener valentía cuando se entra a la política”.
Lo dijo tras filtrarse que varios diputados y senadores de Morena admiten, fuera de cámara, que dudan en respaldar con fuerza la postura del gobierno contra Estados Unidos —especialmente en el caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios señalados por Washington por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y el tráfico de fentanilo—. Temen perder la visa americana, y no son pocos: según reportes, EU ya ha revocado al menos 50 visas a políticos y funcionarios mexicanos, la mayoría de Morena.
Sheinbaum minimizó el asunto diciendo que “no cree que sea la mayoría” y lo enmarcó como posible injerencia extranjera. Pero la realidad es más cruda: la sola existencia del miedo desnuda la hipocresía monumental de la 4T.
Mientras el discurso oficial es puro pecho inflado de soberanía y “en México decidimos los mexicanos”, una buena parte de sus cuadros vive aterrorizada ante la posibilidad de no poder pisar Estados Unidos. Eso no es valentía, es pánico. Revela que muchos de los que hoy gritan contra el “imperialismo” tienen demasiado que perder si Washington decide apretar de verdad.
Exigir “valentía” a quienes ya están dudando no resuelve el problema de fondo: la profunda sospecha —alimentada por imputaciones reales de EU— de que sectores enteros del movimiento están comprometidos con intereses que van más allá de la política legítima. En lugar de limpiar la casa, Sheinbaum opta por la consigna y la victimización.
La frase del día quedará como un búmeran: cuando hasta los propios legisladores de Morena temen las consecuencias de defender a su gobierno, ya no se trata de soberanía. Se trata de que la cuenta está llegando. Y duele.



