El regalo final de AMLO: Pemex infla pagos a Slim por 1.2 mil millones en un escándalo de favoritismo
Pemex pagó en exceso 1.2 mil millones a empresas de Carlos Slim en Campo Quesqui
CDMX.- La Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha destapado un boquete en las finanzas de Pemex: en 2024, el último año del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la paraestatal pagó en exceso 1.2 mil millones de pesos a subsidiarias de Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim, por trabajos en el Campo Quesqui en Tabasco. Según el informe de la Cuenta Pública 2024, las irregularidades incluyen discrepancias en horas facturadas versus verificadas en contratos como el 423114810 para operaciones de lastrabarrenas, y un sobrepago adicional de 36.6 millones en inyecciones de nitrógeno con GSM-Bronco. Fuentes como Proceso y la ASF confirman que estos pagos no se justifican con reportes operativos, sumándose a un total de irregularidades en Pemex que superan los 2 mil millones de pesos, incluyendo contratos con aliados de exgobernantes.
Este no es un caso aislado; refleja los lazos históricos entre Slim y el poder. El magnate, quien en 2021 desayunó con AMLO en Palacio Nacional, ha visto sus empresas beneficiadas con contratos millonarios en Pemex, pese a reportes de adeudos pendientes en 2025 ante la Bolsa Mexicana de Valores. En redes como X, usuarios y medios destacan que estos sobrepagos se extienden a firmas ligadas a Miguel Bejos, cercano a Peña Nieto, elevando el monto por aclarar a 1,762 millones. La ASF también señala penalizaciones por mala calidad en productos de Pemex, pintando un panorama de ineficiencia crónica bajo la dirección de Octavio Romero Oropeza.
¿Honestidad valiente? Esto apesta a corrupción disfrazada de transformación. AMLO prometió acabar con la mafia del poder, pero terminó engordando las arcas de Slim, uno de sus pilares. Mientras México sufre recortes en salud y educación, estos pagos excesivos son un insulto a la inteligencia colectiva, un cierre de sexenio marcado por hipocresía y complicidad con los intocables. La ASF lo dice claro: es hora de que respondan, no de más excusas.



