EU.- Elon Musk presentó anoche en las instalaciones de SpaceX en McGregor (Texas) la segunda generación del Tesla Roadster, nueve años después de su anuncio inicial. El prototipo, desarrollado en colaboración con SpaceX, utilizó propulsores de gas frío alimentados por aire comprimido almacenado en tanques de alta presión (unos 600 litros) para elevarse, realizar giros y aterrizar. Durante la demostración —con el vehículo en modo autónomo por seguridad— condujo boca abajo sobre una rampa gracias a un sistema de succión por ventiladores capaz de generar hasta 2 g de fuerza, saltó sobre una fila de vehículos Tesla (Cybercab, Cybertruck, Semi, Model Y y Model 3) y registró una aceleración de 0 a 60 mph (0-96 km/h) en 0,81 segundos con los propulsores traseros activos. Musk lo calificó como “lo mejor de los últimos coches de conducción humana” y señaló que, a largo plazo, será el único modelo de Tesla diseñado para ser pilotado por una persona, mientras el resto de la gama avanza hacia la autonomía total.
Tesla ofrece tres versiones: Performance (orientada a carretera, dos plazas y sistema de succión), Thrust (con propulsores traseros y 0-60 mph por debajo de 0,9 segundos) y Rocket (solo por invitación, un solo asiento y hasta diez propulsores para mayor capacidad de “vuelo”, no homologada para uso público en carretera). Todas prometen más de 480 km de autonomía y velocidad máxima superior a 370 km/h. La producción está prevista para 2028, después de múltiples retrasos desde el concepto de 2017. Los depósitos son de 50.000 dólares para Performance y 250.000 para Thrust. Musk advirtió que la legalidad dependerá de cada jurisdicción y que las autoridades de aviación intervendrían en cualquier despegue sostenido.
Más allá del espectáculo, el Roadster funciona como pieza de marketing para una compañía que prioriza robotaxis, Optimus y autonomía. Los propulsores permiten saltos y flips espectaculares, pero no un vuelo continuo como el de un avión o helicóptero: el tiempo en el aire está limitado por el gas almacenado. Tras años de promesas incumplidas en plazos, el verdadero examen llegará en 2028, cuando se compruebe si el vehículo que “vuela” puede convertirse en un producto real y homologado o queda como otra demostración de alto impacto.
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