El senador narcoacosador de Morena: familia blindada, víctimas ignoradas y Sheinbaum lavándose las manos
Senador morenista Inzunza, señalado por acoso sexual y con familia en nómina del Senado y el Poder Judicial de Sinaloa
CDMX.- En pleno escándalo, el senador morenista Enrique Inzunza Cázares —ex presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Sinaloa— acumula denuncias graves por acoso sexual, pornografía y violencia digital, según la jueza Ana Karina Aragón, quien lo acusó ante la FGR de represalias, amenazas y retiro de su protección tras denunciarlo.
Pese a todo, Morena lo protege. Sheinbaum declaró que pedirle licencia “no es asunto de la presidenta”. Un mensaje claro: las mujeres que denuncian no importan si el agresor lleva la camiseta guinda.
El nepotismo es descarado. Leti Robles de la Rosa reveló que la hija de Inzunza, Aitana, trabaja en la Coordinación de Asesores de la bancada de Morena en el Senado. Su jefa de oficina colocó a su mamá y hermano como asesores legislativos. En Sinaloa, al menos ocho familiares ocupan cargos en el Poder Judicial que él presidió. Ignacio Mier, líder de la Junta de Coordinación Política, admitió los hechos pero negó nepotismo: “no tiene relación directa”. El cinismo ya no tiene límites.
Este no es un caso aislado. Inzunza enfrenta señalamientos adicionales de vínculos con el narco junto al gobernador Rubén Rocha Moya, y videos de acoso circulan en redes sin que las autoridades de Morena actúen con contundencia. Mientras tanto, la 4T —que presume ser feminista— mira hacia otro lado y prioriza lealtades sobre justicia.
El doble discurso es brutal: gritan “no estás sola” para las causas convenientes, pero encubren a sus depredadores. México merece instituciones que persigan delitos, no que los blinden por militancia. Este escándalo expone la podredumbre de un partido que capturó el poder para repartirlo entre los suyos, sin importar el costo para las víctimas ni para el país.




