Argentina.- Lionel Messi cerró el martes 6 de octubre, en el Monumental, 21 años con la selección argentina. Ante más de 85.000 personas, la Albiceleste venció 3-0 a Benín en un amistoso que fue, sobre todo, un homenaje. El capitán participó en los tres goles: centro para la volea de Nicolás Otamendi —también en su despedida—, pase para el remate de Nicolás Paz y, a los 70 minutos, el penal que el público pedía. Fue su gol 126 en 208 partidos, ambos récords de la camiseta.
La primera parte se le resistió. Benín cerró los espacios y Messi no encontró el arco. Al minuto 10 el árbitro detuvo el juego y el estadio se puso de pie. En el complemento llegó la noche que todos habían ido a ver: el abrazo de los compañeros, la familia en el palco y la vuelta olímpica entre aplausos. Al final, el árbitro le entregó el balón. Messi dijo que no volver sería un dolor enorme y que aquel era, probablemente, el día más triste de su carrera. Quería quedarse, pero el Mundial de 2026 ya había sido demasiado.
Se va el hombre que devolvió a Argentina la tercera estrella y que cargó, durante dos décadas, con la exigencia de ser Maradona y algo más. El resultado quedó en segundo plano. En el Monumental no se despidió un goleador: se apagó una época.
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