San Luis Potosí.- La senadora Ruth González Silva cerró la puerta con una frase seca: con Morena, “seguramente no”. Lo dijo el mismo día en que el partido de Claudia Sheinbaum nombró a Elí César Cervantes Rojas como coordinador en San Luis Potosí y confirmó que esa será la única de las 17 gubernaturas de 2027 donde no irá en coalición. El Verde definirá candidato por su cuenta; el PT queda en espera. González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, se escudó en que está “muy concentrada en el Senado”. El mensaje es otro: el tucán no cede el estado que ya administra.
El choque no es de último minuto. Desde junio el PVEM evitó inscribirla en el proceso interno morenista porque la regla antinepotismo de ese partido impide que un familiar directo suceda al titular. La reforma constitucional que lo prohíbe entra en vigor en 2030; en 2027 todavía es legal. Antes, el Congreso potosino —con mayoría verde— impulsó una reforma para que solo mujeres contendieran a la gubernatura; la bautizaron “Ley Esposa” y Gallardo terminó vetándola ante el rechazo. González ha oscilado: en 2025 dijo que se quedaba en el Senado hasta 2030; meses después aseguró estar “más viva que nunca”. Ahora ni confirma ni niega, pero el partido ya la trata como carta principal.
Lo que queda a la vista es un arreglo de poder, no un debate de principios. Morena predica ética electoral y se parte en el único estado donde el aliado quiere heredar el cargo. El Verde habla de ecología y de “primera fuerza”, pero su proyecto en SLP se sostiene en el apellido Gallardo. La ciudadanía no está eligiendo un proyecto de gobierno: está viendo si una familia conserva la plaza con o sin el paraguas de la 4T. Esa es la crítica dura: no hay ruptura ideológica; hay un cálculo para que el poder no salga de casa.
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