CDMX.- La Cámara de Diputados entregó este lunes la presidencia de la Mesa Directiva a Raúl Bolaños Cacho Cué, diputado del PVEM por Oaxaca, con 432 votos a favor, uno en contra y diez abstenciones —todas de Morena—. El relevo era previsible: por rotación toca al tercer grupo parlamentario y el Verde ya lo había perfilado desde julio, con el visto bueno de Ricardo Monreal. Bolaños, de 38 años, llega después de haber sido senador, coordinador de su bancada y secretario de Desarrollo Social en Oaxaca con Alejandro Murat cuando tenía apenas 28.
Lo que se presenta como pluralidad es, en realidad, el premio de consolación de un partido que sobrevive a base de coaliciones con quien mande. El PVEM preside ahora el recinto donde se votan reformas que el Verde ha apoyado sin chistar desde que se subió al tren de la 4T. Bolaños no es un extraño en San Lázaro: su abuelo ocupó la misma silla en 1955 y otro Bolaños-Cacho lo hizo en 1903. La presidencia no se gana por trayectoria legislativa destacada ni por una agenda ambiental creíble; se hereda y se negocia.
El resultado de la votación lo dice todo. Un solo voto en contra y diez diputados de Morena que se abstuvieron. Ni siquiera la oposición se atrevió a marcar distancia. Mientras el nuevo presidente promete “escuchar y respetar” a todos, la Cámara sigue siendo un trámite de mayoría. El Verde preside, Morena manda y el Pleno aplaude. Así de simple, y así de cínico.
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