Embajador de EE.UU. advierte en Sinaloa: sin certeza, seguridad ni combate a la corrupción, las inversiones no avanzan
El embajador gringo que vino a restregar la verdad incómoda: México no da ni certeza, ni seguridad, ni limpieza
Sinaloa.- El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, no se anduvo con rodeos en Los Mochis, Sinaloa. Durante el anuncio de una millonaria inversión de 3 mil 300 millones de dólares de la empresa Pacífico Mexinol, dejó claro lo elemental: sin certeza jurídica, sin seguridad y sin un entorno libre de corrupción, las inversiones simplemente no prosperan.
El mensaje, sonó como una bofetada directa al gobierno de Rubén Rocha Moya y, por extensión, al de Claudia Sheinbaum. La gente —o más bien, grupos movilizados— impidió incluso el acto protocolario, lo que solo confirma el diagnóstico del diplomático: el estado está lejos de ofrecer las condiciones mínimas. Sinaloa, tierra de inversiones potenciales pero también de violencia crónica y cuestionamientos constantes sobre infiltración del crimen organizado en las estructuras locales, vive un deterioro que ya no se puede maquillar con discursos oficialistas.
Aquí viene la parte dura: este no es un embajador “injerenista” cualquiera. Es el espejo que el régimen morenista se niega a mirar. Mientras se presume “transformación”, la realidad es que la destrucción institucional —reforma judicial incluida—, la impunidad rampante y la incapacidad (o falta de voluntad) para garantizar seguridad han espantado el capital serio. Que un diplomático estadounidense tenga que recordarlo en territorio mexicano es humillante, pero sobre todo revelador: el proyecto actual prioriza lealtades ideológicas y control político por encima del desarrollo real. Mientras no se enfrente de verdad la corrupción y el narco que carcome instituciones, las inversiones seguirán siendo promesas vacías o, peor, rehén de intereses oscuros. México no necesita sermones gringos, necesita urgencia para dejar de auto-sabotearse.



