Escándalo en el INE: De proveedor a guardián de millones en siete meses
Jesús Octavio García González fue nombrado director ejecutivo de Administración del INE el 21 de septiembre de 2025 por Guadalupe Taddei, sin aval del Consejo General
CDMX.- En un giro que huele a conflicto de intereses, Jesús Octavio García González pasó de ser representante de proveedores del Instituto Nacional Electoral (INE) a director ejecutivo de Administración en apenas siete meses. Nombrado el 21 de septiembre de 2025 por la presidenta Guadalupe Taddei Zavala sin el aval del Consejo General, García González ahora maneja un presupuesto de más de 15 mil millones de pesos. Según revelaciones periodísticas, en enero de 2025 representó a Corporativo Zeg en una licitación por casi 200 millones para urnas, mamparas y marcadores electorales; aunque se declaró desierta, el contrato de 195 millones terminó adjudicado directamente a Cajas Graf, empresa que él había representado años antes. Esta movida ha desatado una denuncia anónima ante el Órgano Interno de Control del INE por posible abuso de funciones y omisión en declarar vínculos con proveedores, presentada el 20 de enero de 2026.
El contexto no ayuda a disipar dudas: Taddei, vista por críticos como cercana a Morena desde su designación en 2023, usó su facultad para este nombramiento unilateral, en un INE ya debilitado por reformas y recortes presupuestales. Publicaciones destacan cómo esto erosiona la autonomía del instituto, con acusaciones de que el proceso electoral se convierte en un “negocio” sin frenos. García González, un abogado veracruzano con trayectoria en el sector privado, enfrenta además una investigación de la Cofece por prácticas monopólicas notificada en 2024.
Sin duda, este caso expone grietas en la transparencia electoral mexicana, donde un proveedor salta a controlar los recursos sin escrutinio pleno, alimentando sospechas de corrupción en un órgano clave para la democracia. Si no se investiga a fondo, podría minar la confianza en futuras elecciones, justo cuando el INE lucha por su independencia ante presiones políticas. La pelota está en el Órgano Interno de Control, pero el daño a la imagen ya está hecho.



