Escándalo en el Senado: Austeridad de fachada y tintes de privilegio
Senado clausura salón de belleza tras polémica por uso en horario laboral
CDMX.- En pleno 2026, cuando México sigue lidiando con hospitales sin medicinas y escuelas en ruinas, el Senado nos regala un nuevo capítulo de hipocresía: un salón de belleza exclusivo en el segundo piso de la torre del Hemiciclo, operativo solo en días de sesiones plenarias de 7 a 14 horas. Revelado por Proceso y Reforma, el espacio –equipado con sillones, espejos, lavabos y maquillaje– fue captado en video mientras la senadora del PVEM, Juanita Guerra Mena, se aplicaba un tinte en horario laboral, como si el erario fuera su peluquería personal.
Este no es un capricho nuevo. Instalado en 2007 en Xicoténcatl y trasladado en 2011 a la sede actual, el salón fue suspendido en 2018 por Ricardo Monreal (Morena) en nombre de la “austeridad republicana”. Pero revivió bajo la batuta de Adán Augusto López, exsecretario de Gobernación y actual senador, aunque medios lo ligan a Andrea Chávez (Morena), quien lo niega rotundamente: “Ni soy la de la foto, ni me peino ahí; tengo una Dyson en casa”. Chávez exige rectificación, pero el daño está hecho.
Laura Itzel Castillo, presidenta de la Mesa Directiva, lo defiende con cinismo: “No es nada fuera de lo normal; cada uno paga su servicio y hay que estar presentables”. ¿Presentables? Mientras senadores ganan más de 100 mil pesos mensuales, el pueblo paga sus lujos con impuestos. No es un “servicio digno”, como dice Castillo; es un insulto a la austeridad prometida por López Obrador y Sheinbaum. Horas después del escándalo, el salón fue clausurado con sellos por personal de resguardo, encabezado por Fidel Ortíz Barragán –un cierre reactivo que huele a encubrimiento-.
No hay mentiras aquí, solo hechos verificados que exponen la brecha: gobierno rico, pueblo pobre. ¿Hasta cuándo toleraremos estos excesos? Este “salón del bienestar” es la prueba contundente de que la transformación es solo maquillaje.




