CDMX.- A un día de que arranque el Proceso Electoral Concurrente 2026-2027, Claudia Arlett Espino entregó su renuncia irrevocable a la Secretaría Ejecutiva del INE, con efectos desde este 9 de septiembre. En el escrito, fechado el 8, dice que “valoraciones médicas han identificado hallazgos que requieren atención prioritaria” y que no tiene “las condiciones de salud satisfactorias” para sostener una elección federal más las 32 locales. El propio instituto lo confirmó: el nivel de exigencia, afirma ella, no le permite “fortalecer su vínculo personal y familiar”. El cargo no es decorativo: representa legalmente al Instituto y coordina direcciones ejecutivas. Que se vacíe 24 horas antes del banderazo oficial no es un detalle administrativo; es un golpe a la operación en el peor momento posible.
Espino no era una figura accidental. Taddei la impulsó y el Consejo la designó el 28 de noviembre de 2024 —con efectos al 1 de diciembre— por 10 votos de 11, después de más de un año de bloqueos internos. Duró menos de dos años de un encargo de seis. No es la primera sacudida: Edmundo Jacobo dejó el puesto en 2023 tras 14 años, y entre medias el área vivió encargadurías sucesivas. Proceso documentó que Taddei reforzó facultades de esa secretaría desde el inicio de su gestión. La salud de Espino es un dato que ella misma pone por escrito; lo que no resiste el escrutinio es la cronología: el instituto sabía desde hace meses la magnitud de 2027 y aun así llega al umbral con su operadora central fuera.
Horas después, Taddei nombró encargado de despacho a Roberto Carlos Félix López, hasta hoy director ejecutivo de Organización Electoral y, según La Jornada, del círculo más cercano de la presidenta. Fue secretario ejecutivo del instituto de Sonora (2014-2020), secretario técnico de Taddei y jefe de oficina de la propia Secretaría Ejecutiva. En Organización Electoral entra ahora María del Carmen Colín Martínez. El relevo tapa el hueco legal para que el INE pueda sesionar, pero no disimula el patrón: la presidencia recicla su red interna y el país entra a la elección concurrente con un encargado, no con un titular votado por el Consejo. La carta habla de salud; el calendario habla de improvisación institucional.





