Ciudad de México.— La historia del huachicol fiscal ya no solo se juega en los tribunales. Ahora se juega con amenazas. Mónica Gámez, esposa de Fernando ‘N’, el excontralmirante de la Marina señalado como líder de la red que metió millones de litros de combustible sin pagar impuestos, rompió el silencio y dijo lo que le dijeron a ella para que se callara.
“Recibí una amenaza. Que si seguía dando entrevistas me iban a iniciar una carpeta de investigación”, soltó en entrevista con Ciro Gómez Leyva.
No quiso decir quién la amenazó. Si fue un funcionario, un mando o alguien más. Solo dejó claro que tiene miedo, pero no por ella: por sus hijos y porque a su esposo lo pueden matar adentro.
Fernando ‘N’ está en el Altiplano desde el 21 de agosto, cuando lo deportaron de Argentina. Tiene antecedentes cardíacos y su esposa teme lo peor: que un día les avisen que amaneció muerto. Y lo dice porque, asegura, eso ya pasó. Según su versión, después de que su marido denunció el esquema de huachicol ante mandos de la propia Secretaría de Marina, varios marinos que sabían del negocio murieron en circunstancias que nunca se aclararon.
El excontralmirante, cuenta Mónica, está furioso. No se dice inocente a medias. En palabras que ella le atribuye: “Si mañana me vinculan a proceso, es una verdadera injusticia”. Él sostiene que no encabezaba la red, sino que fue quien la denunció.
Hasta ahora, contra Mónica no hay carpeta abierta. Pero su temor es que se la fabriquen, “así como a mi esposo”, dice. Aun así, advierte que no se va a callar: “Tiene muchas cosas que decir... todo lo que realmente está pasando”.
¿Qué sigue?
Este miércoles 26 de agosto se define su futuro inmediato. Tras una audiencia maratónica de más de 10 horas el pasado 22 de agosto, donde un juez le dictó prisión preventiva, la FGR intentará vincularlo a proceso por delincuencia organizada en materia de hidrocarburos.
La diligencia será a distancia, desde el Altiplano, y a puerta cerrada. Sin prensa. La defensa ya agotó el plazo que pidió para revisar las pruebas.
El caso que empezó como contrabando de combustible hoy tiene todos los ingredientes de una purga interna en la Marina: un almirante preso, muertes sospechosas, una esposa amenazada por dar entrevistas y una audiencia donde nadie quiere testigos.



