FIFA prohíbe entrada de alimentos y bebidas a dueños de palcos del Estadio Azteca
Pese a un amparo previo, un juez federal revocó las medidas cautelares; las autoridades del inmueble aplican las reglas exclusivas del organismo
CDMX.- Este martes 9 de junio, Roberto Ruano, secretario de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas, llegó al Estadio Ciudad de México con abogados y notario para meter alimentos y bebidas a sus palcos de cara a la inauguración del Mundial. Se toparon con un rotundo “no”: las autoridades del inmueble —bajo control de la FIFA desde el 13 de mayo— les negaron el paso argumentando que “estamos bajo las reglas del organismo”. Horas antes, un juez federal había revocado las medidas precautorias que un colega les había concedido en mayo, dejando sin efecto el permiso para entrar comida, usar estacionamientos exclusivos y comercializar sus espacios.
El conflicto viene de lejos. Los dueños de palcos y plateas compraron esos derechos en los años 60 con contratos de 99 años que financiaron la construcción del Azteca. En mayo, un juez les dio la razón y ordenó respetar sus títulos de propiedad. Veinticinco días después, otro juez federal decidió lo contrario: FIFA manda, punto. Ruano advirtió que, si cancelan sus boletos, el estadio les deberá una indemnización millonaria. La FIFA, mientras, impone su reglamento habitual: nada de comida de afuera, precios inflados adentro y cero reventa. Los palcohabientes, que rentan sus espacios a extranjeros por fortunas, ahora lloran porque no pueden meter su botana.
Esto es un escándalo que desnuda todo: la “soberanía” de la que habla el gobierno es pura retórica cuando se trata de FIFA. Un juez cambia de opinión en menos de un mes, justo antes del partido inaugural, y nadie se sorprende. México queda como un país que se arrodilla ante un organismo privado mientras presume patriotismo. Los dueños de palcos se ven como “hambreados” ante la opinión pública, pero el verdadero perdedor es la imagen del país: un Mundial que ni siquiera arranca y ya es sinónimo de desmadre, litigios y humillación. Patético.



