¡Fracaso total! Secuestro en Mazatlán expone la ineptitud gubernamental ante ola de violencia
Secuestro de cuatro turistas en Mazatlán: siguen sin localizarse a una semana de los hechos
CDMX.- En un hecho que sacude al turismo nacional, cuatro turistas originarios del Estado de México —Óscar García Hernández, Javier Ramírez Sabino, Omar Alexis Ramírez Sabino y Gregorio Ramírez Sabino— permanecen secuestrados desde el 3 de febrero en Mazatlán, Sinaloa, tras ser interceptados por un grupo armado mientras rentaban vehículos RZR en la zona de Cerritos. Inicialmente, seis personas de la misma familia fueron privadas de la libertad, pero una mujer y una niña de 9 años fueron liberadas poco después. Según el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en la mañanera del 10 de febrero, se coordina con el gobierno estatal para localizarlos, pero no hay detenidos ni avances concretos, pese a operativos especiales por el inminente Carnaval Internacional de Mazatlán. Fuentes confirman que la familia viajaba para celebrar un cumpleaños, destacando la vulnerabilidad en un destino turístico clave.
Este secuestro no es aislado: es el tercero masivo en Sinaloa en semanas, tras el asesinato de 10 mineros en Concordia y otro de cinco en Ahome, revelando un estado rebasado por el crimen organizado. Harfuch justifica casos similares con “confusiones” entre criminales, pero eso solo evidencia la incapacidad federal y estatal para garantizar seguridad básica. En lugar de resultados, solo promesas vacías en conferencias, mientras familias protestan en CDMX exigiendo acción real. Es un golpe directo al turismo, que genera millones para el país, pero ¿cómo pretenden atraer visitantes si ni siquiera protegen a los propios mexicanos?
Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina —donde México recibirá millones de turistas internacionales en sedes como CDMX, Guadalajara y Monterrey—, este incidente es una alarma roja. Si no controlan la violencia en playas como Mazatlán, ¿qué pasará con las multitudes globales? El gobierno de Sheinbaum debe dejar las excusas y actuar con contundencia, o arriesgar un boicot turístico que hunda la economía. ¡Basta de simulación!



