Sinaloa.- La gobernadora interina de Sinaloa, Graciela Domínguez Nava, atribuyó este miércoles la violencia del estado a “gobiernos anteriores” y dijo que por más de tres décadas las instituciones sirvieron a una minoría. El diagnóstico es cómodo: elude que Morena gobierna Sinaloa desde noviembre de 2021, que ella misma fue secretaria de Educación de Rubén Rocha Moya y que la guerra entre Chapitos y Mayos estalló el 9 de septiembre de 2024, bajo esa administración.
El saldo no es retórica. De esa fecha al 1 de septiembre de 2026, reportes oficiales compilados por medios locales contabilizan 3 mil 724 homicidios dolosos. Entre enero y agosto de este año, el SESNSP registró 866 asesinatos en la entidad: el cuarto lugar nacional. En los primeros días de Domínguez en el cargo —asumió el 25 de agosto, tras la segunda licencia de Rocha, acusado en abril por la Fiscalía de Nueva York de presuntos nexos con Los Chapitos— los recuentos periodísticos hablan de decenas de muertos, con Culiacán y Mazatlán otra vez al centro del fuego.
Señalar al PRI o al PAN de hace 30 años no absuelve a quien ocupó el gabinete, defendió a Rocha y ahora hereda el Palacio con las mismas calles tomadas. Sinaloa no pide un seminario de historia: pide que dejen de esconder el presente detrás del pasado. Mientras la gobernadora apunta hacia atrás, el estado sigue contando cadáveres hacia adelante.
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