Google, ¿orejas indiscretas? Paga 68 millones por grabar conversaciones sin permiso
Google acuerda pagar 68 millones de dólares por grabaciones no autorizadas de su Asistente de voz
EU.- En un nuevo golpe a la privacidad digital, Google ha acordado pagar 68 millones de dólares para resolver una demanda colectiva que lo acusa de grabar conversaciones privadas a través de su Asistente de voz, incluso sin el comando “Hey Google”. La acusación, respaldada por usuarios estadounidenses entre 2016 y 2020, alega que estos “falsos positivos” permitieron a la compañía recopilar datos para anuncios personalizados, violando leyes como la de Privacidad en California. Aunque Google no admite culpabilidad, el acuerdo –pendiente de aprobación judicial– destinará la mayor parte del dinero a honorarios legales y organizaciones de privacidad, dejando migajas para los afectados.
Este no es un caso aislado: Google acumula un historial de multas por invasiones similares, como los 391.5 millones de dólares en 2022 por rastrear ubicaciones pese a desactivaciones, o los 1.375 mil millones en 2025 por recopilar datos biométricos sin consentimiento. Fuentes confirman que estos incidentes revelan un patrón de priorizar datos sobre derechos usuarios.
Críticamente, 68 millones son nada para un gigante como Alphabet, valorado en billones; equivale a un regaño simbólico que no disuade prácticas invasivas. Mientras los usuarios comparten anécdotas de anuncios “espeluznantes” en plataformas como X, urge regulación más dura para frenar este espionaje corporativo disfrazado de innovación.



